15 mayo 2009

Una experiencia muy interesante

Qué tal amigos de este blog que tan abandonado tengo. Quiero contarles que desde hace dos semanas estoy dando clases a un amigo chileno que vive en Sidney, Australia. Se llama Felipe Kunze y toca muy bien. La pregunta es cómo lo estamos haciendo, si él vive allá y yo en Santiago, a no sé cuántos miles de kilómetros y a 14 horas de diferencia ¿verdad? Bueno, la respuesta es simple: hoy en día, gracias a esta maravilla llamada Internet, casi todo es posible y hay varios programas que permiten eso que se llama “video llamadas”. Tenemos un acuerdo de día y hora y nos ponemos, guitarra en mano aquí frente al PC (o al Mac, según sea el caso) y nos vemos y nos hablamos, puedo ver cómo está trabajando, cómo pone las manos, cómo ataca éste o aquél ejercicio y aportar lo que yo pueda, además de comentar, intercambiar ideas y todo eso que se hace normalmente en una clase personal.
La verdad es que a mí siempre me costó un poco decidirme a entrar en esto de la tecnología. Me tomó buen tiempo aceptar la idea de sentarme ante un computador y empezar a hacer cosas. Otro tanto me tomó decidirme a tener un teléfono celular y así con todo, empezar a usar diversos programas, etc., pero finalmente lo he hecho y he podido disfrutar de todo lo que ello implica, que no es menor.
Lo cierto es que esta posibilidad de enseñar a distancia me ha parecido simplemente genial. Yo sé que esto ya se hace desde mucho tiempo atrás, pero como les digo, yo no lo había probado como alternativa y me parece más que interesante. Internet da para todo o para casi todo. Sé que un grupo cuyo nombre no recuerdo ahora, más que nada porque su música no es la que oigo habitualmente, ha sacado recientemente un disco destinado exclusivamente a ser vendido por Internet, por temas sueltos o el disco completo, lo que viene a mostrar otra posibilidad de difusión del propio trabajo. Tal vez me lo piense un poco cuando haga el próximo disco, ya que de pronto hay algún interesado en conocer mi música en Guatemala, por citar un ejemplo, y sucede que mi disco no va a estar en las estanterías de ese país como para decirle “mira, cómpralo allá, en la tienda tal o cual”.
Excepto los que venden millones de discos, nadie se compra una casa en la costa con el dinero que se obtiene por ese concepto, pero no es una mala idea, para nada.
Aprovecho de contarles también algunas de las actividades que tengo para este año, ya que suelo recibir e-mail en que me lo preguntan. Lo primero, es tocar junto al Ensamble de Guitarras que dirige Javier Farías, la obra “Arauco, por Fuerte, Principal y Poderosa…” del propio Javier, en Valdivia y Valparaiso. En esta obra, inspirada en “La Araucana” de Alonso de Ercilla y Zúñiga, los solistas somos el gran Eugenio “Keno” González, en la parte guitarra clásica y yo en la parte guitarra flamenca. La obra es realmente fantástica, la hemos hecho ya en Santiago, Arauco y Melipilla y siempre será un honor volver a tocarla. Más adelante y dependiendo de muchas cosas (en esto uno nunca puede decidir por su cuenta todo lo que quisiera), hay más viajes por Chile y otros proyectos que les iré contando a medida que se vayan cristalizando, porque soy de los que creen que cuando uno quiere que algo le resulte como espera, no debe airearlo mucho comentándolo antes de tiempo. Creo, eso sí, que en la segunda mitad del año estaré un poco más presente en Santiago, donde toco muy poco cada año, de hecho el año pasado solo lo hice una vez. Quiero mostrar acá el trabajo con el trío, que integran además Nacho Agloni y Gustavo López y compartirlo con los amigos.
Eso por ahora. Un abrazo a todos y gracias por seguir visitando este blog.

Carlos Ledermann

02 marzo 2009

Gira 2008 concluida

El pasado 14 de Febrero, en el maravilloso escenario del Parque Alessandri, de la ciudad de Concepción,terminó la gira 2008 iniciada en Abril en Córdoba, Argentina. Con los conciertos "DE TIEMPO EN TIEMPO" (solista), "DOBLE COMPÁS" (con Nacho Agloni en percusión) y "TRES DE COPAS" (Carlos Ledermann Trío, con Gustavo López en 2ª guitarra, cante y percusiones y Nacho Agloni en percusión) tuve la feliz ocasión de visitar, además de la hermosa Córdoba, Punta Arenas en dos ocasiones, Melipilla, Cochrane, Coyhaique, Aysén, dos localidades cercanas a Rancagua como son Termas de Cauquenes y Rosario, Frutillar, Villarrica, Achao, Curaco de Vélez, Caldera y Concepción.
Fue una vez más un gusto enorme, aunque agotador, desplazarse por tantos lugares, conocer a tantas personas, reencontrarse con otras, conocer lugares nuevos a veces de una belleza simplemente paralizante, como algunos parajes de la Patagonia o el desierto del norte con luna llena. No hay palabras para describir aquello.

Lamentablemente, en esta parte del mundo es complicado -para no decir imposible- confeccionar un calendario de conciertos con fechas determinadas y saber en Marzo lo que uno va a hacer durante el resto del año. Eso sería lo ideal, pues además permitiría armar itinerarios razonables y no tener que ir, de pronto, al norte una semana y al sur a la siguiente, pero no hay todavía posibilidades muy concretas de hacerlo de ese modo.

Ahora estamos trabajando en armar una agenda para este 2009, que esperamos nos lleve a nuevos sitios, aunque después de 30 años viajando por el país ya es dificil, o al menos poder revisitar plazas en que el público nos dejó el mejor recuerdo. Ya les iré contando.
Por lo pronto, imposible olvidar las carnes de Córdoba, la simpatía y cordialidad de su gente y el Aula Magna de la Universidad; las comidas y los paisajes de la Patagonia; la centolla y el Hotel Nogueiro de Punta Arenas; el pescado y las empanadas de mariscos de Caldera y su maravillosa estación de trenes restaurada; el anfiteatro natural de Concepción; el Monasterio Benedictino de Rosario y la simpatía -y belleza- de sus monjas; los parajes de Chiloé, sus iglesias y la calidez de sus gentes, en fin, tanto y tanto que queda en la memoria. Y sobre todo, imposible olvidar LA anécdota del año: Nacho Agloni durante el concierto en Caldera, esperando al tiempo 12 para plantarle -a compás- un zapatazo a una araña de rincón que se acercaba peligrosamente a las plumillas que estaban en el suelo...
Sin duda alguna, es una suerte inmensa poder ir a todos estos lugares haciendo lo que a uno le gusta.

Desde Santiago, un fuerte abrazo y toda mi gratitud a quienes hicieron posible tanta maravilla.
Y, ojalá, hasta pronto a todo ellos.


Carlos Ledermann

19 febrero 2009

Hasta siempre, amigo Ramón

Amigos de este blog, ya sé que me he portado pésimo y que no reanudé las publicaciones cuando dije que lo haría, pero estuve lleno de viajes por los últimos conciertos de la temporada 2008 (se entiende por temporada 2008 los compromisos agendados durante ese año, aunque concluyan ya en el 2009) y la verdad es que tiempo no tuve de entrar aquí, pero hoy lo hago porque además de estar finalmente tranquilo, sin conciertos ni viajes y casi disfrutando unas cortas vacaciones, tengo otra razón, aunque triste: el fallecimiento en Enero pasado de Ramón Sánchez Gomez, “Ramón de Algeciras”, el hermano mayor de “El Grande”.
Como la mayoría de ustedes, ignoro la causa de la desaparición de “Tío Ramón” como yo le decía, aunque sé que se debió a una enfermedad prolongada, pero me ha dolido enterarme de ello, ya que desde 1980 me unía gran amistad y afecto a este guitarrista que no solo fue uno de los maestros del gran Paco, sino también uno de los primeros que acompañó a Camarón, entre otros muchos méritos.
Aunque ya lo había visto en 1977 tocando con Paco un programa casi idéntico al de aquél mítico concierto del Teatro Real, conocí como he dicho, a Ramón en 1980 aquí en Santiago. De inmediato se generó entre ambos una amistad que nada interrumpió. Ramón era un perfecto caballero, aunque a veces su temperamento le hacía aparecer como una persona algo distante y hasta huraña si era el caso. Su sentido del humor no siempre se dejaba ver, oculto tras un semblante muy tranquilo y casi introvertido, pero lo tenía y era un hombre quietamente alegre, sabio en el flamenco, profundo conocedor del cante y magistral acompañante.
Fuera de España, los flamencos le conocieron fundamentalmente como segunda guitarra de Paco en las giras habituales que El Grande hacía por todo el mundo. En ese papel, Ramón era quizás el de más bajo perfil en el grupo y sin embargo era pieza fundamental en el entramado de la propuesta del quinteto inicial, ese en que el bajo lo tocaba José Pereira y no estaba todavía Pepe de Lucía (hablo de 1980) y luego en el sexteto que llegó a ser octeto. Su función a veces pasaba casi desapercibida, pero todos los que amamos la guitarra y los que hemos seguido, estudiado, analizado y escuchado por tres décadas la música de Paco, sabemos que si él no hubiera estado muchas cosas habrían sido diferentes, como lo fueron cuando ya no integró el elenco y lo reemplazaron “El Viejín” o Juan Manuel Cañizares, que lo hicieron fantásticamente pero ya no eran segundas guitarras sino protagonistas del asunto.
Alguna vez pregunté a Ramón por qué no tenía él un momento propio en el concierto de Paco, como lo tenían todos los demás integrantes del grupo, un momento para que el público pudiera aquilatar sus facultades y aplaudirlo y me respondió que eso a él no le interesaba, que Paco se lo había planteado alguna vez, pero había rechazado la idea, porque no le atraía figurar más de lo que le parecía prudente. Tal vez era la mentalidad creada por el oficio de alguien que de cualquier manera seguía entendiendo la guitarra como elemento acompañante del cante y, fiel a ese precepto, prefería mantenerse en un discreto segundo plano. Creo que la ocasión de escucharle tocar en solitario está en un disco doble titulado “In Memoriam Niño Ricardo” publicado tras la muerte del gran guitarrista que fue maestro de todos los de su generación. Cuando conocí ese disco, en vinilo y allá en Madrid, uno de ellos contenía un buen número de piezas tocadas por el propio Manuel Serrapí y el otro, las mismas piezas tocadas por otros guitarristas. Allí había un toque de Ramón que demostraba su tremendo talento y técnica, que él no quiso nunca exhibir en público como solista.
Les cuento que la mejor guitarra que probé jamás era la Conde Hermanos de Ramón. Nunca tuve en mis manos un instrumento mejor que ése, se los digo de todo corazón, eso era de otro mundo y todavía, después de tantos años que han pasado desde eso, no probé ninguna mejor. Cada vez que venían a Chile, Ramón generosamente se dejaba un tiempo para prestarme su guitarra y ver cómo yo quería cortarme las venas a lo largo tocando “aquello” y más de una vez, con la misma generosidad, me dio algún consejo que atesoro de modo especial. “Sobrino” - me dijo una vez mientras yo tocaba un poquito su guitarra- “no dejes que ella decida lo que ha de hacer, es buena pero no es tu madre, el que manda eres tú, tócala, sácale sonido, no le tengas miedo”. Nunca lo he olvidado.
La facilidad que Ramón tenía para detectar una buena guitarra era famosa entre los flamencos. Alguien que no acierto a recordar quién exactamente fue aunque me inclino a creer que fue mi buen amigo Juan Estrada, me dijo un día “cuando quieras comprar una guitarra buena, pídele a Ramón que te ayude a escogerla : él es capaz de sacarle buen sonido a un cajón de pescao…” Y no había duda: casi todas las guitarras que Paco tocaba en realidad eran de Ramón (esta infidencia me la contó él mismo) incluyendo, por supuesto, aquella que al final tenía una parte desteñida junto a la boca y que aparece en tantos vídeos de El Grande. Lamentablemente, nunca tuve “lo que hacía falta” para comprar una guitarra como la de Tío Ramón y haber sido asesorado por él.
Lo último que supe de él, hace unos años, fue que me envió desde Madrid su afecto con una amiga en común y me sentí muy contento por ese solo hecho. Porque Ramón nunca me miró como a un bicho extraño por tocar la guitarra flamenca no siendo yo andaluz; nunca miró eso con el desdén pueblerino con que tantos lo siguen haciendo todavía, mientras para quedar bien se siguen llenando la boca con eso de que “el flamenco es ya una música de todo el mundo”. No estoy completamente seguro de que eso haya sido exactamente lo que él pensaba, pero al menos si no lo veía de ese modo, era muy tolerante y no ponía peros absurdos al trabajo de los demás.
Hermano de su hermano, siempre estaba pendiente de Paco, le “estiraba las cuerdas” de su guitarra en el camarín, le dejaba la ropa de actuación lista y alguna vez lo vi “empujarlo” al escenario para iniciar el concierto. Recuerdo muchas cosas simpáticas de Ramón, como el sistema que tenía para estudiar y recordar algunos acompañamientos complejos o alguno que había dejado de hacer por algún tiempo : tenía grabada su mano izquierda en vídeo y cuando tenía que recordar el tema, simplemente revisaba el vídeo.
Ahora se nos ha ido. Me parece que un poco temprano, pero lo cierto es que se nos ha ido. Vaya desde este modesto espacio un recuerdo para él, con mucho cariño, gratitud y la amistad de siempre, de tantos años.

Salud, querido Ramón, por siempre.



Carlos Ledermann


Prohibido el uso y /o reproducción total o parcial de textos e imágenes de este blog sin autorización del titular.

25 agosto 2008

Entrevista recomendada


A todos los visitantes de mi blog les recomiendo darse el tiempo de escuchar esta entrevista al Maestro Manolo Sanlúcar, hecha por Pablo San Nicasio en Córdoba en Julio recién pasado, para www.jondoweb.com que dirige mi amigo Marcos Escánez Carrillo.

El link es
http://www.jondoweb.com/entrevistas/manolosanlucar.ht

Carlos Ledermann

(Recomiendo entrar con el Internet Explorer)

11 agosto 2008

PARA PENSARLO UN POCO...

Como muchos de ustedes saben, en Julio estuvo aquí en Santiago mi buen amigo Juan Manuel Cañizares, el gran guitarrista flamenco catalán. Además de ser un concertista fenomenal con una trayectoria impresionante, cosa que no vamos a descubrir ahora, y de su calidez personal, Cañizares tiene, entre muchos otros premios, uno obtenido recientemente en el que quisiera detenerme un momento: el Premio de la Música 2008, como Mejor Intérprete de Música Clásica.

Este premio le fue concedido por su trabajo con la “Suite Iberia” del también catalán Isaac Albéniz, publicado recientemente en un magistral disco.

Analicemos lo dicho: un guitarrista flamenco que obtiene un premio como “Mejor Intérprete de Música Clásica”. Seguramente el hecho de que le entregaran este premio a un flamenco, debe haber provocado más de un sofoco a muchos guitarristas clásicos y a otros tantos críticos. Pero no es algo inusitado: primero, porque Juan Manuel ya había explorado parte de la “Suite Iberia” en aquellos años en que integró ese memorable trío junto a José María Banderas y Paco “El Grande” que también nos visitara en 1991. Junto con el “Concierto de Aranjuez”, Paco grabó unas piezas de la suite y ya Cañizares había “probado” el sabor de tan estupendo experimento.

Segundo, porque Juan Manuel es un músico, es decir, es un señor que no le teme a la partitura ni al solfeo ni a nada. Posteriormente, publicó otro CD con obras de Albéniz transcritas también por él. Hace poco publicó un libro con las transcripciones que hizo de los temas del disco “Fuente y Caudal” del gran Paco, cosa nada sencilla, y las críticas para ese trabajo han sido estupendas. Queda claro, entonces, porque lo demuestra Cañizares, que saber música no es una limitante para un guitarrista flamenco, como muchos todavía quieren hacer creer para justificar su poco interés en este asunto (para intentar, sin éxito, evitar decir ignorancia), que lejos –pero muy lejos- de “perjudicar” a la tradición en términos de transformar en “docto” al tocaor del barrio, resulta que lo que puede hacer es potenciar su trabajo desde cualquier punto de vista que se mire, pero claro, para los tradicionalistas el hecho de que un flamenco aprenda música es casi un peligro: podría perder la “solera” que según ellos parece que solo otorga la transmisión oral, aquella recibida de padres, hermanos, primos y amigos. Y sucede que, entre otros, el propio Rabel Riqueni aprendió música y eso le permitió regalarnos con un disco tan maravilloso como “Mi Tiempo” en el que los arreglos para cuarteto de cuerdas los hizo él mismo. Ahí también está José Antonio Rodríguez. Y qué decir de lo que ha hecho el maestro Sanlúcar gracias a lo que sabe de música ¿no? Solo cito esos tres ejemplos y creo que basta, aunque Riqueni, José Antonio y Manolo no son los únicos que saben música y me parece que no por ello dejaron jamás de ser flamencos. Ora cosa, por cierto, es que muchos de los estudiosos, críticos y analistas que quieren dictar pautas en los medios de comunicación estén preparados para entender estos trabajos sin más elementos de juicio que los que les proporciona un conocimiento no exactamente musical del fenómeno flamenco.

El caso es que el premio que le han otorgado a Juan Manuel Cañizares debería hacer reflexionar a muchos -a todos nosotros en concreto- sobre la necesidad de iniciarse en el estudio de la música y la capacidad creativa y analítica que ello supone, si entendemos que el flamenco es música antes que cualquier otra cosa. Cuánto mejor será la capacidad que habrá de planificar, estructurar y equilibrar adecuadamente un tema musical flamenco si hay conocimiento musical, es algo que queda a la vista con el simple hecho de escuchar a los tres mencionados. Y cuánto mejor aún podría ser la obra de aquellos que no sabiendo música y guiándose tan solo por el instinto han hecho cosas memorables, es otro punto que bien vale una reflexión.

No quiero que me malinterpreten, por favor, no estoy fomentando la guerra entre la academia y el flamenco, pues esa guerra es algo contra lo que he luchado por años entendiendo que es labor de todos nosotros, los aficionados a la guitarra flamenca, dignificarla y procurar demostrar con todo lo que hagamos que la guitarra flamenca no es ni una escuela “irracional” en contrapartida a la llamada “escuela razonada” de los clásicos; que no es una disciplina poco seria y poco docta y que no es inferior a la guitarra “clásica” por el simple hecho de que trabajar con una partitura y depender de ella no es una costumbre nuestra.

En el afiche con que se promocionó su concierto en Santiago, la gente que lo produjo incluyó visiblemente una mención a este premio y muchas personas me preguntaron por qué se ponía eso del premio como “mejor intérprete de música clásica” si Juan Manuel es un flamenco, como queriendo denunciar un contrasentido casi perjudicial para él. Pero ni era un contrasentido ni era perjudicial: esas letras blancas estaban denunciando otra cosa: que cuando un músico es realmente un MÚSICO, puede hacer lo que le venga en gana y olvidarse de encasillamientos limitantes. Y sobre esa base, reconozco que me gustaría dejar flotando una pregunta: ¿alguien sabe de algún guitarrista clásico que haya recibido un premio por tocar muy bien música de guitarra flamenca? Yo no sé de ninguno.

Y el premio de Juan Manuel habla de diversidad, de capacidad, de riqueza técnica e interpretativa, de un talento desarrollado en una dirección que pudo ir en otra cando así lo quiso, de un abanico de posibilidades que se abre hasta más allá de tocar bien por bulerías y por soleá y sobre todo, de amor a la música sin fijarse en apellidos, rotulaciones y enfoques “políticamente correctos”. Y eso, amigos, debemos agradecérselo, porque haga lo que haga –y lo que esté por hacer- él es un flamenco y no otra cosa.

Salud por eso, amigo Juan Manuel.


Carlos Ledermann

Prohibido el uso y /o reproducción total o parcial de textos e imágenes de este blog sin autorización del titular.

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07 julio 2008

ANDRÉS "PITU" HERNÁNDEZ GANA CONCURSO "NIÑO RICARDO"

El pasado 4 de Julio, en Murcia, España, nuestro amigo (y también mi alumno) Andrés "Pituquete" Hernández ganó el III Concurso de Guitarra Flamenca "Niño Ricardo" en la categoría creada para guitarristas de nacionalidad no española, venciendo en la final al japonés Jin Oki y al mexicano Misael Barraza.
Entre los miembros del jurado, se contaban Gerardo Núñez, Víctor Monge "Serranito" y el flamencólogo Félix Grande.
Andrés ya había obtenido el 2º lugar en este concurso el año pasado y este
premio, absolutamente merecido por lo demás, es un reconocimiento a su persistencia, disciplina y profesionalismo.

Con enorme orgullo les cuento esta noticia, que ratifica que en Chile tenemos un potencial guitarrístico flamenco absolutamente de vanguardia.

Desde aquí, todos los alumnos de mi Estudio y con seguridad los ex-alumnos y amigos, envían un fuerte abrazo a Andrés y lo esperan en Octubre para brindar con él por este premio, con unas cuantas botellas de vino chileno, que también es de los mejores del mundo.

Grande, Pit...!!!!

09 junio 2008

JUAN MANUEL CAÑIZARES EN CHILE


El próximo Sábado 12 de julio a las 21.00 hrs. en el Teatro Oriente, Santiago, se presentará el notable guitarrista flamenco JUAN MANUEL CAÑIZARES y su Cuarteto.
Cañizares, que fuera miembro del sexteto de Paco de Lucía por varios años, es uno de los más grandes concertistas flamencos de su generación y fiel exponente del cada vez más fuerte movimiento flamenco catalán, junto a Chicuelo, Duquende, Miguel Poveda, Mayte Martín, Ginesa Ortega y muchos otros.

Tenerlo en Chile, ahora con su propuesta personal, es un privilegio que agradecemos a Alfredo Troncoso, el mismo empresario que hace años trajera también a Manolo Sanlúcar con "Tauromagia".

07 mayo 2008

Y...¿cómo la escribimos?

El tema de la escritura en la música flamenca es un asunto que a mi modesto entender, todavía no se ha abordado de manera seria y verdaderamente responsable. Para muchísimas personas, especialmente los conservadores de lo que ellos entienden por “tradición”, es un asunto que raya en lo absurdo: “¿escribir la música flamenca? ¿para qué, qué es eso? ¿desde cuando el flamenco es cosa de académicos, intelectuales y copistas musicales? ¡El flamenco no se puede escribir!”

Esa idea de que la música flamenca (he dicho la música flamenca, no el flamenco) no se puede escribir, es la que tantos “clásicos” enarbolan como bandera a la hora de mirar en menos a la guitarra flamenca, sin más base que la ignorancia, porque son los mismos que aseguran que la música flamenca es toda improvisada, que no tiene fundamentos armónicos y que carece de estructura. Es de suponer que, en contrapartida a lo que Emilio Pujol fundó como “escuela razonada de la guitarra”, ésta, entonces, debe ser cuando menos no razonada para no decir irracional. Por lo tanto ¿cómo podríamos siquiera aspirar a perpetuar sus documentos más bellos a través de la escritura?

Si así enfocáramos todo lo relativo a la música –flamenca o no- tendríamos que partir por aceptar que cuanto se ha escrito no ha sido sino algo así como una mera y muy limitada formalidad porque si algo hay que es indiscutible, es que el papel en que toda la música se ha escrito desde siempre, solo tiene dos dimensiones: ancho y alto. Nada más. Y la música, como fenómeno auditivo y sensorial, tiene muchas dimensiones más que largo y ancho que no se pueden meter en un papel, porque no da ni el ancho, ni el largo.

Remitámonos a la música de guitarra flamenca, para acotar más el tema. Con el cante, no me meto. Se han hecho innumerables transcripciones de piezas de otros tantos autores. Se han escrito métodos de guitarra flamenca, se han escrito ejercicios de técnica, se han escrito conciertos, se ha escrito una sinfonía, se han escrito falsetas sueltas, se ha escrito casi todo. Bien o mal, pero se ha escrito para que quien lo desee y sepa hacerlo, pueda leer y transformar en sonidos esos diminutos óvalos negros que llenan un espacio de cinco líneas, lo sobrepasan hacia arriba y hacia abajo y ordenan lo que la tradición oral compagina de manera espontánea, pero sin más, se lo lleva el viento.

Ahora bien ¿se ha escrito de una manera que represente y grafique fielmente lo que la tradición oral expresa o quiere expresar? Me ha tocado ver muchas partituras. En gran número de ellas me encontré con que algunas cosas que –me parece- estaban mal escritas. No en lo técnico, quiero decir que estaban bien en la ordenación de sonidos y figuras rítmicas, pero a mi juicio mal en la intención musical. No puede estar bien una soleá escrita en 3/4 porque ese acento ternario propio de un vals no refleja el compás de la soleá por mucho que se pongan los acentos en los tiempos que el ejecutante debe entender como fuertes y por lo tanto el fraseo rara vez va a sonar genuinamente a soleá y lo mismo sucede con todos los estilos derivados de las cantiñas y lo mismo sucede con seguiriyas y serranas y con la bulería, que en el mejor de los casos he visto escrita en 3/8.

Si quien conoce bien estos estilos escucha tocar a alguien que no conoce la soleá pero puede leer una partitura con alguna solvencia, se dará cuenta de que es una soleá por los giros melódicos, por frases que casi podríamos decir que están en toda soleá, por los giros armónicos, por la cadencia originada en el modo dorio, pero será como reconocer a un amigo a través de la niebla, solo por la manera de caminar: no escuchará acentos de soleá aún cuando –insisto- los acentos estén marcados con lápiz de color, sencillamente porque a esa persona que está leyendo esto que no conoce, le va a tomar mucho tiempo ingresar a su disco duro esos acentos que hubo que escribirle a la fuerza: en el primer compás en el tiempo 3, en el segundo en el 3, en el tercero en el tiempo 2 y en el cuarto en los tiempos 1 y 3. Instintivamente, esta persona, va a tocar simplemente en compás ternario, porque eso le enseñaron desde el principio en la escuela de música, en las clases particulares o en el conservatorio: en la música que te enseñan en cualquier parte de occidente, no se ven los compases alternados y lo que te cantaron cuando eras un bebé para que te durmieras, no estaba construido sobre ningún tipo de alternancia de cifras, porque ¿a quién se le ocurriría idear una melodía inductora del sueño con tamañas dificultades rítmicas?

Entonces, una soleá no puede estar bien escrita si la ponemos en 3/4, porque no es un vals. Hace muy poco, alguien por quien siento y declaro el más irrestricto respeto, Lola Fernández, autora del libro “Teoría Musical del Flamenco” (Acordes Concert, 2004), compositora, profesora de Transcripción y Teoría Musical del Flamenco en el Conservatorio Superior de Música de Murcia, escribió a la revista de flamenco “Alma100” (Madrid) una carta en que comenta mi columna del Nº 74 en que me refiero a este tema de la escritura a propósito de la experiencia vivida el año pasado cuando estrené mi concierto para guitarra flamenca y orquesta y las diversas situaciones que hubo que abordar con el director y con los músicos para que lo que iba por alegrías sonara a alegrías y lo que iba por soleá por bulería sonara a soleá por bulería, es decir, la escritura, que en esos casos en particular hice en una alternancia de compases de 3/4-3/4-4/4-2/4 conforme a lo conversado muchas veces con alguien que tiene mucho más experiencia que yo en este terreno, como el maestro Manolo Sanlúcar.

Pues bien, en su carta, escrita con un nivel de respeto y consideración muy poco habitual en el mundo del flamenco cuando se trata de plantear una opinión diferente, Lola expone, entre otras, una idea a la que no pude hacer referencia en mi respuesta, porque en mi columna de “Alma100” solo dispongo de 400 palabras y en 400 palabras, al menos yo, alcanzo a decir muy poco. Dice mi amiga Lola lo siguiente : “la mayoría de las secuencias de la soleá son de ritmo armónico ternario y regular, o sea, los doce pulsos de su compás se dividen en cuatro armonías de tres pulsos cada una”. Y si bien estoy de acuerdo con ella en casi todo lo demás que plantea en su carta, en esto no puedo estarlo, porque querría decir que si hablamos de ritmo armónico, encontraríamos tres tiempos en La menor, tres en Sol Mayor, tres en Fa Mayor y tres en Mi Mayor y sucede que en la soleá eso no es así. Podría serlo en unos verdiales, en un fandango abandolao, pero no en una soleá, donde el ritmo armónico no es regular ni cuando se trata de una pieza para guitarra ni cuando se acompaña el cante. Lo normal es que ese ritmo armónico se divida, en el ejemplo más simple, una secuencia de tres tiempos en La menor, otra de tres tiempos en Sol Mayor, otra de dos tiempos en Fa Mayor y una de cuatro en Mi mayor, incluyendo el cierre de frase.

También dice Lola “A mi parecer, no existe una única manera de transcribir, aunque no todas las opciones sean válidas. El conocimiento integral de la música y las circunstancias de aplicación marcarán el criterio a seguir” y aquí, Lola, estoy absolutamente contigo, tienes toda la razón. Y de pasito, aprovecho de recomendar a todos los lectores de este blog la lectura detenida de tu libro, porque es un tremendo aporte que nadie había hecho antes, un libro de esos que denomino imprescindibles.

Volveré sobre este tema muy pronto, para cerrarlo. No lo cerraré ahora para no agotar, porque sé que es denso y que por lo mismo probablemente este blog no tendrá muchas visitas mientras este artículo encabece la lista de temáticas, porque bueno…para muchos es más apetecible “sacar” de oído (y mal) los temas de mi amigo Vicente, tomarse el pelo con una pinza, echar la cabeza para atrás y tocarlos mirando al cielo, que bucear en una zona un poco más profunda para averiguar de qué va esto y poder, mañana, defender a la música flamenca de las embestidas de los pseudos intelectuales que dicen que no vale nada, simplemente porque “no se puede escribir”, lo que significaría que la única música que vale es la que sí se puede escribir.

¿Y, realmente, se puede escribir la música….?

Carlos Ledermann

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En la otra Córdoba, la de Argentina


Entre el 23 y el 27 de Abril tuve ocasión de visitar la bellísima ciudad de Córdoba, Argentina cuyo nombre completo es "Córdoba de la Nueva Andalucía", para dictar un cursillo en el "Conservatorio Félix T. Garzón" titulado "Aproximación a la Guitarra Flamenca" y dar un concierto en el Aula Magna de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional, en pleno centro de la ciudad.
La "Ciudad de las Artes", que antiguamente era un regimiento, es una belleza y sus instalaciones completísimas, rodeadas de parques, un lugar fantástico para estudiar y crecer.

También tuve ocasión, gracias a las personas amigas, de visitar el patrimonio jesuítico de Córdoba y también llegar hasta otra ciudad preciosa, Alta Gracia, para visitar la casa en que pasó sus últimos
años y murió Don Manuel de Falla. Estar allí, junto a su piano, sus efectos personales, su cama y toda la religiosa austeridad en que vivió el maestro, fue una experiencia muy emocionante.

El concierto, lo pongo entre los 5 mejores que he dado en 30 años, con un público maravilloso que me obligó a entregar, feliz, lo mejor de mí.
Como siempre, lo único que recibí en Argentina fue amistad, cordialidad y una energía positiva tremenda. Había tocado antes en 7 ocasiones en ese país y siempre me traje el mismo recuerdo y la misma impresión. Solo tengo palabras de agradecimiento para todas y cada una de las personas que me hicieron tan grata la estadía allí, a los amigos, a los alumnos del curso, al público del concierto, a los flamencos cordobeses que asistieron, a todos, absolutamente a todos.

Volveremos a vernos. Tal vez el año que viene.

Un abrazo desde Chile,


Carlos Ledermann

09 abril 2008

Esto de tocar la guitarra...


A través de 24 años de dar clases de guitarra flamenca a tantos alumnos que he tenido, factibles de clasificarse en brillantes, muy buenos, buenos, aceptables, regulares, no muy buenos, del montón, mediocres y el resto imaginable de la nómina, he visto que detrás del júbilo que les produce percibir sus progresos (hablo de los cuatro primeros tipos de los señalados) hay a veces un doble afán que celebro cuando se lo administra sanamente. Me explico: primero están las ganas de aprender. Luego, el proceso de preparación técnica que le antecede necesariamente, porque lo primero que debemos conseguir es sonar a flamenco antes de abordar el estudio de un tema. Luego, el logro de tocar un primer tema completo, memorizarlo y encontrar todo lo que hay en él en materia de música, ritmo, matices, intenciones, colores, texturas, mensajes. Luego, aprender un segundo, un tercero y un noveno y muchos más y empezar a sentir que ya se está en camino. Luego, descubrir que se puede empezar a acompañar clases en una escuela de baile, que se puede tocar en una velada artística no sé dónde o que ya se puede integrar un grupo. Luego, que ya se puede pensar en crear falsetas propias y más tarde temas. Y así sucesivamente, ir desarrollándose y creciendo hasta sentir que todo esto ha valido la pena. Ese es el primero de los dos afanes de que hablo.

Para entonces, ya ha aparecido el deseo de mostrar públicamente el trabajo que se está haciendo y seguramente ya se han tenido oportunidades de hacerlo, seguramente no en las “Arenas de Verona”, pero sí en los escenarios a los que puede acceder quien recién empieza su camino. Y aquí surge de modo casi inevitable el segundo afán: deslumbrar al respetable. Yo también fui joven y sé que esto es parte del proceso. Uno está explorando la guitarra y sobre todo está explorándose a sí mismo, está poniéndose a prueba día a día y está poniéndose metas cada vez más altas. En esta etapa, la autocrítica debiera jugar un rol protagónico y ser el pilar de nuestro quehacer, para no cometer errores que luego nos van a dar respuestas que de pronto no habíamos pedido. Estoy diciendo que he visto a muchos jóvenes talentosos y llenos de condiciones naturales para tocar la guitarra, sufrir calladamente porque esto o aquello no les sale como querían y esto o aquello era la velocidad de El Grande, la limpieza de Vicente o la armonía de Sanlúcar. Y no les sale por una razón que, de tan simple, cuando se tiene 20 años no se entiende: no son ni Pacos, ni Vicentes ni Manolos, porque de cada uno de esos y de muchos más, solo hay uno, amigos: solo hay UNO. Y querer que haya dos y precisamente ser uno el segundo, es una fantasía infantil.

Todo esto se verifica de muchas maneras. Los hay que tocan “Tres Notas para decir Te Quiero” con la cabeza echada para atrás y el pelo tomado a la manera de tú sabes quién y hasta se hacen fotografiar en las mismas poses que tú sabes quién. Pero no tocan como tú sabes quién, entonces todo lo anterior es simplemente cosmético. Los hay que, en su desesperación por convencerte de que son lo que en realidad están lejos de ser (“dime de qué presumes y te diré de qué careces”) te cuentan unas historias de las que no hay pruebas ni testigos, porque el papel aguanta todo y el oído también, pero las cosas hay que demostrarlas, y entonces el no conocedor se las cree y al cabo jura que está ante un iluminado al que la humanidad no ha descubierto. Los hay que se tiran 8 horas diarias con la guitarra, pero no estudiando sino tratando de tocar “La Barrosa” como su autor y mientras más fielmente la reproduzcan, más flamencos y más artistas se sienten. Y como ande cerca otro que toca SU alegría, seguramente mucho más sencilla y más humilde pero SUYA, éstos vienen, le piden la guitarra y le tiran a la cara “La Barrosa”, queriendo con ello aplastarlo con su “superioridad” y decirle “no vales nada, mira cómo toco yo”. La estupidez tiene mil caras y ésta es una de las que suelen verse más a menudo y para colmo - y esto es lo más patético- en base a mérito ajeno porque la pieza la compuso otro. Y ese pobrecito ha sufrido y ha gastado energías hasta lograr que la “La Barrosa” le suene “igual que en el disco”, pero nunca te lo dirá y en lugar de reconocerlo, si es que al devolver la guitarra dice algo (los “winner” la entregan y se van mirando hacia otra parte) será que “la sacó en media hora”. Mentira. Y además con toda seguridad ni siquiera sabe a qué se denomina La Barrosa.

Otros, optan por componer su propia música –éstos ya van por buen camino- y vuelcan todas sus energías en ello, pero les ocurre que como en su cabeza siguen merodeando uno de Algeciras, uno de Guadalcanal pero criado en Córdoba, alguno de Caño Roto y otro de Jerez, salen con unas cosas que no las pueden tocar porque son extremadamente difíciles. Cuando la música sale de la cabeza, se vuelve imperfecta, pero si en tu cabeza la concebiste para extra terrestres, cuando quieras tocarla tú, la guitarra te recordará que eres de este planeta. Y esa dificultad no tenía otro objetivo que darse a conocer.

Podría seguir enumerando situaciones de ese tipo, pero mi tema hoy es otro, porque aunque son muy escasos a esa edad, resulta que también los hay que canalizan inteligentemente sus afanes y un día se miran al espejo y se aceptan como son, con sus defectos y sus virtudes. Estos personajes sacan, con ese solo hecho, una ventaja muy difícil de remontar a los clones de los grandes, porque los grandes llegaron a ser grandes cuando se aceptaron a sí mismos, se asumieron y generaron un estilo personal que partió desde una premisa básica: potenciar lo que se puede hacer y no desgastarse en lo que no se puede. Cuando eso se logra, se empiezan a encontrar las herramientas, las mejores herramientas para construir algo sólido. Cuando existe la capacidad de asumirse a sí mismo, surge también la conciencia de que con qué cuento y con qué no; qué hago bien y que no hago bien; qué es lo mejor que tengo y qué es lo peor y con ese equipaje bien clasificado, empezar a caminar.

Creo, te lo digo sinceramente, que todo depende de cómo es la relación que has creado y mantienes con tu guitarra. Si la sientes como enemiga, ten la seguridad de que lo será y será una enemiga feroz y despiadada. Si la sientes cómplice, de ella sacarás cosas muy buenas. Y si crees que tu guitarra es el trampolín a la fama, llénala de tierra, ponle una planta de interior y dedícate a otra cosa.

No es razonable sufrir cuando se toca la guitarra, que para eso basta con salir a la calle y verás que el mundo está lleno de razones más fuertes. ¿Qué tal cosa no te resulta? Sigue tratando hasta que definitivamente, o te salga, o debas dejarlo. ¿Qué tal cosa te sale con facilidad? Entonces poténciala y haz de ella una herramienta expresiva y aplícala con mesura, sin abusar. ¿Que no aciertas a componer con lógica y con coherencia? Pide ayuda, pide consejos, replantéate tus objetivos, pero no te rindas. Y sobre todo, créete lo que haces, porque si tú no te lo crees, no vas a convencer jamás a nadie: haz bien lo que puedas hacer y olvídate de lo que no puedas.

¿No eres español y tocas la guitarra flamenca? Si eso te hace dudar de la validez de tu trabajo y de tu derecho a tocar la guitarra en el estilo que te dé la gana, entonces anda y riega la planta que le pusiste dentro a tu guitarra, porque ¿cuántos no negros tocan jazz en el mundo? ¿cuántos alemanes, franceses, mexicanos, japoneses, panameños o peruanos tocan rock y nadie les pone peros? ¿cuántos tocan Bach sin ser alemanes o Bartok sin ser húngaros? De hecho ¿cuántos compatriotas tuyos tocan la música de tu país?

Ah, vale, si son muchos, entonces como ese mercado ya está bien abastecido, tú tienes todo el derecho a tocar otra cosa.

Así de simple. Y así de complejo.

Carlos Ledermann

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Próximamente: “¿Y cómo lo escribimos?”
Reflexiones en torno a la escritura de la música flamenca

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29 febrero 2008

LOS GRANDES DESCONOCIDOS


Amigos de este blog, que gracias a Dios los tiene en buena cantidad, acabo de regresar de unas vacaciones cortas pero reponedoras. No llevé guitarra y hasta me corté las uñas a tope por si había alguna por ahí y para robustecerlas un poco en su nuevo crecimiento.

Junto a un lago maravilloso del sur de mi país, estuve reflexionando sobre este asunto de los fenómenos que están apareciendo ya casi cada semana en el ámbito del cante y de la guitarra. Bueno, cuando aparece uno, aparece el otro. A un par de estos nuevos fenómenos cantaores he tenido ocasión de escucharlos gracias a la gentileza incomparable de mis amigos Norberto Torres, que me envió el disco del Titi (“De Huércal a Jerez, ciegos por el flamenco”) y Antonio Montoya, que me hizo llegar el de Guillermo Cano (“Rincón del Pensamiento”). No voy a comentar estos discos de cante, realmente excelentes, porque comentar el cante es función de otras personas y porque lo que quiero tratar aquí es el tema de los guitarristas que acompañan a estos cantaores.

Estos guitarristas, jóvenes y chorreando talento, con seguridad ya van poniendo sus nombres en la marquesina más luminosa allí en España, pero como yo escribo desde fuera de España, tengo que decir que aquí, en lo que mi amigo Norberto denomina “extra muros” o “las periferias”, no son conocidos. Más aún, si se los nombro a los más conspicuos aficionados de por aquí, nadie tiene idea de quienes son, debido que “aquí afuera” (nueva denominación) los nombres mentados siguen siendo los mismos, y todavía no hay conocimiento ni identificación de otros muchos jóvenes brillantes como José Manuel León, Santiago Lara, Daniel Casares y un largo etcétera y otros ya no tan exactamente jóvenes pero igualmente brillantes como Antonio Soto, Juan Diego, Pepe Justicia, Diego del Morao, Antonio Ruiz “Kiko”, Rafael de Andujar y otro larguísimo etcétera.

Pues bien, sucede que a Manuel Fernández “El Titi”, le acompañan, favor tomar nota: José Ignacio Franco, Juan Diego Santos, Antonio Luis López, David Delgado y Moisés Muñoz. Ahora, la pregunta del millón: tú, que eres un buen aficionado y conoces de guitarra flamenca y sabes incluso qué número de zapatos compra Paco de Lucía, qué le gusta comer a Vicente y qué cuerdas utiliza Niño Josele en el disco “Paz” ¿a cuáles de esos cinco guitarristas conoces de nombre?

Por su parte, a Guillermo Cano le acompaña en su disco Ricardo Rivera “Riki”. Solo uno. ¿Lo has oído nombrar?¿lo has oído tocar?

Estoy citando apenas dos ejemplos tomados de dos discos en concreto y ya tenemos una nómina de seis fenómenos de la guitarra flamenca que juntos no deben sumar dos siglos de edad y que salen con unas ideas llenas de originalidad y de audacia que sorprenden gratamente. Casi diría que de pronto más que sorprender, alucinan. Plantean un lenguaje armónico y rítmico concreto, sólido y seguro porque en ese lenguaje se criaron y crecieron oyendo la guitarra y luego tocándola y este punto, en mi modesta opinión, es importante porque no se trata de que estén explorando unos territorios que no les pertenecen y que desconocen, como sucede a veces a tantos de los que ya tienen sus años, se formaron en otro idioma musical flamenco y con justo derecho pero sin garantías, se aventuran en un mundo armónico complejo en el que suelen enredarse como te puedes enredar en las algas marinas si te metes al agua donde un letrero advierte que es mejor no hacerlo. Ellos no, ellos vinieron al mundo cuando ya los acordes con que se tocaba hace cinco décadas –y si me apuras hasta diría tres y media- habían sido modificados, reemplazados o en el mejor de los casos las relaciones entre sí ya las había enriquecido “El Grande” con la introducción de los acordes de paso, que tanto bien hicieron al toque flamenco. Por lo tanto, aunque algunos de ellos suscriban la ya casi moda de decir que “se nutren de las ideas de los viejos maestros” y que se pasan la vida escuchando a Montoya (no consigo saber exactamente porqué a la inmensa mayoría de los que dicen esto no les creo…) el resultado es que cuando ellos toman una guitarra por primera vez, ya la soleá se cerraba con un acorde de MI con 7ª y 9ª y por lo tanto es oyendo ese toque flamenco que ellos se hicieron guitarristas y la “audacia” les resulta tan natural como asombrosa nos resulta a los que ya somos más viejos. Dije más viejos, no ancianos.

Para entender mejor de qué estoy hablando, es cuestión de escuchar en el disco de “El Titi” la manera en que aparece la guitarra de Antonio Luis López en la bulería por soleá “Arañando el Aire”. En un fade in aparece primero la percusión y luego la voz del “Titi” templándose y derrochando aire, y canta dos coplas sin más acompañamiento que esa percusión y cuando está cerrando la segunda, en el tiempo 12, aparece con un simple adorno esa guitarra, con un color, una textura y una intención para ponerse de pié, genial, notable, sutil, y qué decir de lo que sigue: un acompañamiento casi simple, pero rozando la perfección y con un sello de actualidad y evolución que me hacen pensar que el día que este niño salga con un disco de su guitarra en solitario, habrá que comérselo con papas.

Y luego está también el fandango “Torre de Chocolate”, donde la guitarra es de David Delgado y también lo cubre todo de colores y sabores (no los de Sara Baras, claro) sin renunciar jamás a la tradición, pero la manera en que ese muchacho toca allí y los detallitos de disonancias que pone, dan un cocido absolutamente sabroso y original. Asumo que a las virtudes que estos jóvenes exhiben, se suma la mano y el consejo de Norberto Torres, que al menos yo lo percibo ahí detrás del vidrio cuando esto se grababa.

En el disco de Guillermo Cano, por su parte, Ricardo Rivera “Riky” empieza ya desde el primer tema tocando por bulería a dúo consigo mismo, de manera fresca y rítmicamente súper atractiva. Lo que hace por alegrías en “La Parrala” es fenomenal, a ratos sugiriendo un acompañamiento más que haciéndolo demasiado ajustado a cánones tradicionales, es que vale la pena escuchar esa alegría, porque además Cano canta extraordinariamente bien. Todo allí es música y se agradece.

Repito: solo estoy citando un par de ejemplos y que me perdonen todos los que no menciono, pero en este par de ejemplos hay tal cantidad de ideas y “ocurrencias” y además tan bien desarrolladas, que uno, casi inevitablemente, se hace esa pregunta que muy pocos tienen el valor y la humildad de reconocer que se han hecho muchas veces: “¿Porqué no se me ocurrió a mí…?”

Y tú, no los conoces. Y seguramente todavía en la propia España muchísimos aficionados tampoco los conocen ni hablan de ellos, pero como esta generación siga así, se hablará y no poco. Y se hablará de muchos otros que están apareciendo casi a diario y nos están sorprendiendo, cosa que también se agradece pues a veces creo que en el flamenco estamos perdiendo un poco la capacidad de asombro, no sé si de tanto ver y escuchar siempre a los mismos o porque algo importante estamos descuidando y se tiende a la mimetización con peligrosa frecuencia.

Ojala estos jóvenes guitarristas hagan alguna vez sus discos para mostrar más en detalle lo que han puesto ahora al servicio del cante, porque los vamos a estar esperando. Y ojala que si los hacen, no llenen cada tema de instrumentos acompañantes porque entonces los árboles, una vez más, no dejarán ver el bosque. Solo espero que nos dejen escucharles a ellos y saborear sus ideas al natural.

Son, por ahora, unos GRANDES desconocidos. Mañana, posiblemente dejarán de serlo. Es la guitarra flamenca del s. XXI.


Carlos Ledermann

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TEMPORADA DE CLASES 2008

08 febrero 2008

La forma de un premio

Si para una inmensa mayoría -aún - la guitarra es tan poco importante en el flamenco, donde su rol según los guardianes de la tradición es exclusivamente (y gracias) el de acompañar el cante y el baile y no el de sonar sola porque eso no es flamenco; si todavía se publican discos en que el nombre del o los tocaores no figura; si se hacen folletos promocionando festivales donde no se incluye el nombre de los guitarristas; si la inmensa mayoría de los que cantan o bailan no saben de guitarra ni siquiera lo necesario para pedir lo que necesitan del acompañamiento que les va a hacer un señor que sí tiene que saber de cante y de baile; si la gente del cante y la del baile muy rara vez asiste a un concierto de guitarra; si la guitarra es, en suma, el perrito de compañía (aunque lazarillo en muchos casos), me llama profundamente la atención que el premio "FLAMENCO HOY" tenga la forma de una guitarra.
Se me figura que eso es como si el premio al que hizo más goles en el año no tuviera forma de balón o de botín, sino la de un pito de árbitro...

Tal vez lo más ajustado a la situación real, sería que salvo los que la misericordia conceda a la guitarra, los demás tuvieran otra forma. Tal vez un maxilar inferior : ese debería ser el ícono, pues con él se articulan las vocales. Con seguridad no tendría la belleza de las formas de la guitarra, pero sería más atingente ¿no creen?


Carlos Ledermann

Próximamente: "Los Grandes Desconocidos"

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21 enero 2008

Los cursos de verano

Es verano en el hemisferio sur. La actividad cotidiana se desarrolla a media máquina en todas partes, cuando no se detiene por completo, pues es período de vacaciones.

Desde los más diversos rincones de esta zona del mundo nos llegan flyers anunciando cursos y cursillos dictados por los maestros locales y algunos dictados por visitantes ilustres que vienen desde España (lo que implica suscribir, una vez más, la teoría de que “todo lo que viene de España es bueno…porque viene de España”).

La totalidad de los anuncios que al menos a mí me han llegado desde mediados de Diciembre y lo que va de Enero, provienen de escuelas de baile. Cursos de niveles básico, intermedio, superior, principiantes, avanzados, infantiles, iniciación, en fin para todos los gustos, para todas las necesidades y para todas las expectativas. Curso de soleá por bulerías, curso de bulerías, curso de alegrías, cursillo de tangos, cursillo de palmas y compás, y lo más sorprendente, cursos de cante.

Yo entiendo que todos necesitamos trabajar y pasar el verano, que es una etapa complicada porque nos quedamos con muy pocos alumnos, cuando no nos quedamos absolutamente en cero, y los locales hay que seguir pagándolos, las cuentas también, en fin, que las distribuidoras de electricidad, agua, gas y teléfono no nos hacen descuentos “por arte” y los arrendadores de los espacios en que funcionamos, tampoco. Por lo tanto, entiendo que se ofrezcan alternativas tentadoras que, por lo que veo, no plantean requisitos de ningún tipo, de manera que aquella que por su nivel todavía no ha visto una sola patada de bulerías en su escuela, puede tomar uno de estos cursos en otra y sale de allí con la patadita montada y más flamenca que nunca. E incluso, si le parece, se cambia de escuela y se viene a esta otra donde los criterios “son más libres”. Y eso sucede, por favor, no me traten de decir que no.

Lo que me llama la atención es ver que cada año las ofertas son más numerosas y atractivas, pero ni durante el año ni en el verano veo que alguien ofrezca un cursillo de teoría del flamenco para potenciar al alumnado. Pareciera que si a los o las profesoras no les interesa mucho saber de la historia del flamenco, tampoco debe interesarle a las alumnas. Dónde, cuándo y como nace esto que llamamos flamenco, quienes han sido los principales exponentes ya no solo del baile sino también del cante y del toque, quién fue el primero o la primera que bailó por tal o cual estilo, cómo ha evolucionado eso, cómo se hacía el flamenco hace 80, 60, 40 años, cómo se puede clasificar a los estilos, qué parentesco tienen entre sí los que lo tienen, cuáles han sido las derivaciones, cuáles son las tendencias que hoy existen y que no existían hace unos cuantos años, porqué el flamenco es hoy lo que es y no otra cosa.

No hablo de un nivel de erudición, de eso nada. Hablo de un conocimiento mínimo que permita entender qué se está haciendo y que es importante aprender una escobilla de alegrías, pero es igualmente importante saber de dónde sale aquello. ¿Cómo puede dictar un cursillo de soleá por bulería alguien que no sabe dar una respuesta cuando le preguntan en qué consiste ese estilo híbrido? ¿cómo puede enseñar un baile por taranto una persona que no sabe qué diferencia hay entre taranto y taranta y que no entiende porqué se les denomina estilos –o cantes- “mineros”? ¿cómo enseña a bailar por seguiriya alguien que no sabe quién fue el primero que bailó por seguiriya, cuál es su origen geográfico o de dónde sale en realidad su compás? Estoy diciendo esto porque me consta: he trabajado con un par de escuelas de baile en mi país, tal vez las dos excepciones en cuanto a preocuparse porque sus alumnas sepan un poco de flamenco y no solo de dar patadas y bracear para la función de fin de año y me he dado cuenta de que en las otras de pronto ni las profesoras tenían verdaderamente claro lo que estaban enseñando desde hacía tiempo.

Es verdad que a una inmensa mayoría de las personas que acuden a escuelas de baile –y también de guitarra- no les interesa saber mucho de esto. Es más atractivo hacerlo, simplemente, y presumir de ser una o un flamenco cabal. Es más importante no perderse espectáculo que llegue desde España y opinar luego, con impetuosa autoridad, de lo bueno o lo malo que era lo que se vio, que haberse dado el tiempo de estudiar algo más que lo que le dieron a uno en esas dos ó tres clases a la semana. He escuchado muchos argumentos en este sentido y al tirar la raya para la suma, el promedio nos advierte que se está yendo a clases más por deporte que por arte. Claro, porque en general a los deportistas tampoco les importa mucho quién inventó eso que juegan, cuáles han sido las tácticas más usadas históricamente, cuáles son las mejores en la actualidad, qué hicieron bien los ganadores y qué hicieron mal los perdedores y todo eso que les empieza a interesar cuando se convierten en entrenadores, pero fíjate amigo lector, que al menos les empieza a interesar alguna vez, mientras que a muchos de los que enseñan flamenco por este lado del charco, todo eso no les llega a interesar nunca…

Y la pregunta del millón viene ahora, es la misma que se hace la inmensa mayoría de las alumnas de las escuelas de baile “¿y para qué necesito yo saber quién fue el primero que cantó por seguiriya, so lo que yo hago es bailar?”
El problema es que esa personita no se da cuenta de que lo que está bailando alguien lo canta y alguien lo toca, porque si no, no hay baile. Y si no le interesa entender bien lo que baila ¿cómo lo enseña, luego?

Y el estudiante de guitarra flamenca se pregunta “¿y para qué quiero yo saber quién fue el primero que bailó por tientos, si lo mío es tocar?” Bueno, porque mañana acompañarás clases en una escuela de baile y luego en un elenco, posiblemente debas acompañar por tientos y si quieres hacerte el innovador y modificar la célula rítmica del tiento para ser original (total, si lo ha hecho Paco…) y también la tonalidad, lo mínimo que espero de ti es que sepas correctamente la célula original y la tonalidad original y saber quién lo bailó el primero, no te va a hacer daño, al contrario, al saber eso sabrás más o menos desde cuándo se baila por tientos y podrás, si quieres, investigar un poquito cómo ha evolucionado el tiento –y si ha evolucionado- desde entonces hasta tus días.

Porque si la historia no nos interesa ¿para qué carajo en las facultades de música, en los conservatorios y entidades afines ponen en la malla curricular la asignatura de historia de la música? ¿no sabes para qué? Pues esa asignatura está allí y es de suma importancia para que cuando mañana un tipo toque Bach, no lo haga como si estuviera tocando Chopin y cuando toque Debussy no le suene a Beethoven, ni Ravel suene a Vivaldi ni Vivaldi a Ginastera, así de sencillo y así de complejo. Y los grandes músicos, saben eso perfectamente y de corrido. Y en el flamenco sirve para que cuando tocas por alegrías no te suene a soleá y cuando bailas por seguiriya puedas hacer algo diferente a cuando bailas por farruca, sencillamente porque son cosas muy diferentes de carácter, de estética, de contenido, de mensaje y de todo lo que se te ocurra.

Entonces, cuando veo que el conocimiento mínimo exigible de flamenco no está ni se ofrece, entiendo mejor y más claramente cómo se hace por aquí el flamenco en la inmensa mayoría de las escuelas y las compañías: el o la directora encarga al que canta que saque de tal disco determinada copla y al que toca, que saque el acompañamiento de esa copla cuando no el tema completo. Esto tiene que ver con la abundancia y calidad de material grabado de que disponga quien dirige, claro. Por lo general, quien canta y quien toca, no tienen derecho alguno a modificar absolutamente nada de lo que se les encargó sacar, porque la directora se lo aprendió así, como está en el disco, y a eso le armó una coreografía. Por lo tanto, la única diferencia entre bailar con música en conserva y bailar con músicos “en vivo”, es que los de la conserva no cobran ni comen. Se trae personas –y se les tiene que pagar, como corresponde- para que hagan “en vivo” lo que está en el disco o ahora en YouTube.

El asunto es que al no saber ni una gotita de cante ni una gotita de toque, ni siquiera hay un lenguaje en el que nos podamos entender y cuando la bailaora quiere que el guitarrista haga algo determinado, con suerte le pide “ese tirín-tirín-tirín que haces con la guitarra”, onomatopeya habitualmente acompañada de un gesto con los dedos que al guitarrista tampoco le aclara nada.

Es muy raro que por aquí alguien monte un espectáculo con música especialmente compuesta y no sacada de discos. Es muy raro, entonces, escuchar algo original. Claro, porque si le encarga la música a alguien que tenga la adecuada preparación para hacerla, ese alguien les va a cobrar por el trabajo bastante más que lo que le cobra el que saca las coplas y las falsetas de un disco, y eso, por lo demás, es lógico. Y por otra parte ¿cómo podría encargar la música para un espectáculo flamenco alguien que de flamenco sabe muy poco? ¿qué va a encargar? ¿cómo va a explicar las características de lo que está encargando? ¿qué y cómo le va a pedir al compositor? ¿le va a entregar sencillamente un argumento y que él haga lo que se le antoje? ¿o sin saber de flamenco casi nada cree estar en condiciones de pedirle esto por mirabrás, eso por martinete, aquello por rondeñas y eso por tangos extremeños, pero justificando porqué por ese estilo y no por otro? Pero ¿cómo, si no los conoce? ¿cómo va a establecer correctamente la relación idea-estilo o guión-estilo, si no conoce bien las características y variables de cada estilo?

¿Y el guitarrista…? ¿cómo acepta ese encargo si tampoco sabe lo que necesita saber? Y si lo acepta ¿cómo se pone a modificar las tonalidades si no logró hacer algo bueno en la tonalidad original? ¿cómo va a aceptar ese encargo un señor que cuando mete por tientos una melodía, resulta que esa melodía va claramente por rumba, porque no sabe siquiera frasear por tiento?

Para eso sirve saber de flamenco, tanto de puntas y tacones, como de rasgueos y alzapúas. Sirve antes que para los demás, para uno mismo. Sirve para elaborar una propuesta personal seria y responsable, aunque no tenga porqué gustarle a todos los demás, eso da lo mismo, es normal, pero que sea una propuesta verdadera y no una pomada barata embutida en un envase caro, para sacarlo delante de los demás y presumir de pudiente y exclusivo…

Ojalá el próximo verano venga con alguna oferta de crecimiento en esta materia, porque se puede mejorar la patadita, por favor, se puede partir de vacaciones feliz porque se aprendió “la patada” de bulerías, pero se partió –y se volvió- sin saber todavía ni siquiera porqué podría ser que la bulería se llame así.

Felices vacaciones, pero si me permites un consejo, llévate un buen frasco de bronceador y…un librito sobre flamenco. No vaya a ser que a la vuelta se te ocurra descubrir que ya lo sabes todo y puedes dejar la escuela para abrir la tuya propia o para montar tu compañía. Y tú, amigo guitarrista, llévate el mismo bronceador y el mismo librito, si este año pretendes grabar tu primer disco…


Carlos Ledermann

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23 noviembre 2007

Brindis por Miguel Ochando


A través de tantos años de leer, escuchar y ver entrevistas a guitarristas de flamenco, en cualquier medio de comunicación, he notado que los entrevistadores empiezan a perder la compostura cuando pasa el rato y no se ha hablado nada del cante. Me estoy refiriendo a aquellos que saben de flamenco, por supuesto, no a aquellos otros que lo mismo entrevistan a un flamenco que a un futbolista o a un político o a la chica de moda y lo hacen con una pauta preparada por terceros.

Siempre he visto que hay mucha gente que está completamente convencida de que si no hay cante, lo que haya no merece llamarse flamenco. Ustedes ya saben que son tantos los que le han puesto peros al “Grande” y a todos los “grandecitos” por cometer el delito de tocar la guitarra en solitario y sin un cantaor al que acompañar. Quienes piensan de ese modo, parecen no comprender que el flamenco es, antes que cualquier otra cosa, música y que la guitarra es un instrumento musical y que no hay ningún artículo de ninguna constitución que impida tocar música flamenca en la guitarra sin tener la obligación de hacerlo solo para acompañar a alguien a cantar.

Decía, entonces, que casi sin excepción en toda entrevista a un guitarrista flamenco, más temprano que tarde va a surgir la misma pregunta: “¿Cree usted que es importante tocar para cantar?” y el entrevistado, conocedor de su medio, va a contestar que sí, claro, que es imprescindible, porque sabe que si responde otra cosa va a caer en desgracia con demasiada gente. Da incuso la sensación de que hay un factor algo coercitivo en la pregunta y que el entrevistador solo quiere que el guitarrista le responda eso y no se queda tranquilo hasta que lo consigue.

Hace poco, leyendo en www.flamenco-world.com una entrevista al gran guitarrista granadino Miguel Ochando, me encuentro por fin, con que alguien se ha atrevido a decir lo que el entrevistador no esperaba. A la pregunta en cuestión, Ochando responde: “Yo creo que no hace falta. Es una cosa que ayuda, pero no es imprescindible.”

A mi esta respuesta de Miguel Ochando, al que tuve el placer de conocer en Argentina hace pocos años, me parece sumamente interesante porque la está dando un guitarrista, o sea, un instrumentista que toca –y muy bien- música flamenca. Y cuando decimos tocar música flamenca, estamos diciendo y estamos asumiendo que si un señor toca en compás de 12 tiempos y en modo dorio, es decir la cadencia andaluza, una cosa que llamamos soleá, ésta no deja de ser soleá solo porque no hay cante. Repito la idea: el flamenco es, antes que cualquier otra cosa, música y como tal me parece que hay que tratarlo. No conozco una sola disciplina, expresión, manifestación, rito, corriente o costumbre musical en la que acompañar a cantar sea un requisito tan obsesivamente exigido como en el flamenco. Y sí conozco muchas, tan vernáculas como el flamenco, en que el mismo que canta se acompaña con la guitarra –o con lo que sea- por lo que no necesita a otra persona para que lo haga.

Quiero dejar muy claramente establecido que yo no soy enemigo del cante, por favor echar esa idea fuera en este mismo momento. Pero soy ya no amigo sino amante de la guitarra y sobre todo de la música flamenca. Entonces me parece tan tópico –por una parte- eso de no ser capaz de evitar la pregunta sobre el acompañamiento como lamentable –por otra- creer que no es posible hacer música flamenca (o sea música basada y construida sobre las raíces del flamenco) si no hay cante e invalidar cualquier cosa en tal sentido. Yo también sé que el maestro Sabicas decía que para tocar solo, primero había pasar 20 años acompañando el cante y 20 años acompañando el baile, pero eso significaría que todos los guitarristas menores de 40 años que han dado conciertos y grabado excelentes discos con maravillosa música flamenca, están todos perdidos y sus trabajos no valen nada, incluidos los que él mismo hizo antes de cumplir 40 años y cualquiera que sepa un poco sobre guitarra flamenca entiende que todo lo hecho por Sabicas es un documento magistral.

No creo que sea bueno cometer el error de creer que todo aquél que ha acompañado mucho (no sé si 40 años, insisto) va a tocar y componer mejor música que el que no lo ha hecho. Claramente eso no es así y lo digo esto porque al escuchar discos de grandes acompañantes que asumen el papel de solistas, salvo pocas y muy honrosas excepciones, lo que se advierte es que el experto acompañante, ahora en traje de solista, expone ideas muy cortas y sin ningún concepto de desarrollo, porque en su trabajo no ha necesitado ni ha podido hacerlo ya que está al servicio de otra entidad, en su caso el cante. Igualmente fácil es advertir cuando a un cantaor lo está acompañando uno que se ha dedicado fundamentalmente a tocar solo, porque entre copla y copla, le mete un concierto entero y ese también es un grave error.

Entonces, creo que como dice Miguel Ochando, acompañar es una cosa que ayuda, pero no es imprescindible para quien no ha optado por transitar exclusivamente ese camino. Y tomará todavía mucho tiempo que esto se entienda, porque si ustedes se fijan, todavía se sigue haciendo la tópica pregunta, no sé si por una visceral necesidad de arrastrar al guitarrista al terreno del cante porque es el único que conoce el entrevistador, no sé si la sigue haciendo por falta de imaginación o porque se ignora cuánto más –y por cierto muy interesante- se le puede preguntar a un instrumentista, partiendo de la base de que eso no le va a interesar a un cantaor y seguramente tampoco a un bailaor. Pero para eso hay que entender que el cante no es todo, como no es todo el baile y como no es todo la guitarra.

Tal vez esa pregunta ya no parezca tan imprescindible cuando en el flamenco contemos con ese libro, ese trabajo, esa cátedra de musicología del flamenco que todavía no se ha hecho y hayamos entendido que el flamenco es una expresión musical y por lo tanto la música –y el cante es música- es lo más importante, no qué ropa se puso tal personaje para cantar, tocar o bailar en tal ocasión o qué vino le gustaba al de más allá. Cuando para conocer el flamenco y estudiarlo dispongamos de ese trabajo que al no iniciado le pueda explicar, sin necesidad de recurrir al cante y a la métrica de las coplas como fundamento exclusivo de la explicación, qué y cómo es un taranto en su aspecto formal, rítmico, armónico y estético, qué y cómo es un tiento, qué y cómo es una soleá, el flamenco va a dar un paso importante porque muchas veces a los estilos lo que los define no es el cante ni su letra y la prueba es que los aficionados hemos escuchado muchas veces la misma letra cantada por diferentes estilos: lo que suele definir a muchos estilos en lo fundamentalmente básico, es el aspecto netamente musical, es decir, ritmo, armonía, estructura. Y para reafirmar esta idea, cito aquí una pregunta clave que suele hacer Manolo Sanlúcar : “a ver quién es el guapito que toca por taranta en una tonalidad que no sea Fa sostenido...”

Terminaré diciendo que ha habido en este mundo músicos tan brillantes como Astor Piazzolla que se han justificado sobradamente con la música maravillosa que han hecho y no tuvieron que dedicar su vida a acompañar a cantar. El tango ganó en el mundo millones de nuevos adeptos gracias a Piazzolla y Piazzolla lo que hacía no era cantar sino tocar su bandoneón “AA” y nadie le preguntaba a Piazzolla si sabía acompañar a cantar para juzgar la validez de su música. Y sí, señores, lo sé, en el tango también hay gente que sale con eso de que esto hay que traerlo en la sangre, que es diferente, que solo unos pocos, que la geografía, que el arrabal, que el barrio, que la familia, pero lo cierto es que un bandoneón solitario, Piazzolla o Garello, es tan tango como una guitarra puede ser flamenco, la del “Grande” o la de Miguel Ochando.

Vale, me acabo de ganar nuevos enemigos por decir esto, cómo se me ocurre, si aquí abundan los fabricantes de tableros de ajedrez que son expertos conocedores, pero del marfil y la madera con que hacen los tableros, no del ajedrez, que en muchos casos ni siquiera juegan...


Carlos Ledermann

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04 octubre 2007

Este asunto del jazz...

No entiendo este permanente coqueteo del flamenco con el jazz. No soy eso que llaman un “purista” y no puedo serlo porque llegué al flamenco cuando las cosas ya eran diferentes y porque parto de la base de que el flamenco, en sí mismo, no es un producto químicamente puro sino el resultado de una fusión de varios elementos. Pero lo que no consigo entender es esa especie de obsesión que algunos muestran con el tema del jazz y tienen con él la misma actitud que alguien puede tener con una mujer que no le da pelota…

Me parece interesante, incluso imprescindible, la evolución que la música flamenca, la guitarra de manera específica, ha experimentado gracias al contacto con otras músicas, jazz incluido. Ese contacto ha permitido a los músicos flamencos descubrir muchas posibilidades de enriquecimiento especialmente en la parte armónica, porque hasta hace 40 años los acordes que se usaban en la guitarra flamenca eran muy pocos y por lo tanto pocos eran los colores y las texturas sonoras que había en la vitrina. Era aún ese tiempo del toque “por medio” o “por arriba” y nada más, el tiempo de tocaores muy célebres (algunos lo siguen siendo) que jamás se aventuraban más allá del LA del quinto espacio, que casi todo lo tocaban con índice-pulgar y en primera posición y no manejaban tampoco mayor variedad de rasgueados y arpegios. Era lo que había y aún con tan pocos recursos técnicos, lo hacían estupendamente.

Luego aparecieron esos dos rasgueados que, debido a un defecto físico que lo limitaba, creó y nos legó “’pa los restos” el gran Juan Maya “Marote”, que Dios lo tenga tocando allá arriba. Y vino luego “el que todos sabemos”, que, siendo muy joven se empezó a interesar en otras músicas como pocos de su época, e incorporó a su toque primero y a su lenguaje luego, acordes del bossa nova, del jazz y no me extrañaría que varios del rock. Incorporó colores de la música latinoamericana, que había explorado y grabado en sendos discos. Se dio cuenta de que había muchas maneras de hacer los mismos acordes que conocía desde niño, desarrolló el concepto de disonancia en esos acordes gracias a un uso de notas agregadas instintivamente correcto, se empezó a reír del compás, puso unas síncopas difíciles de imitar, empezó a ofrecer a su generación y a no sé cuántas del futuro una atmósfera armónica nueva y se fue a meter allá arriba, al trece, al catorce, sin ningún problema.

Claro, más tarde empezó a tocar con músicos de jazz cuando creó su grupo, al principio quinteto (no estaba Pepe y el bajista era José Pereira) grabó con ellos el disco de Falla y luego integró a Pepe y a Carles Benavent, y se dejó impregnar por nuevos parámetros y nuevas formas de interactuar con otros músicos. Lo que sigue ya lo saben todos ustedes, Coryell, Di Meola, Mc Laughlin & Cía, grabó discos e hizo extensas giras con ellos y tal fue el impacto de esas juntas, que mucha gente cree hoy que la guitarra flamenca es eso, ese sonido, esa intención, ese virtuosismo no siempre muy rico en sentido musical, pero rentable, claro que sí.

Entretanto, ya Manolo Sanlúcar tenía su propio affaire con otros sonidos, aunque en este caso de corte más rockero como puede verse en su disco “…Y Regresarte”, donde la guitarra dialoga a un ritmo vertiginoso con la batería, entre otros momentos de sincretismo total entre el flamenco y otras expresiones.

Todo esto significó la incorporación de nuevos instrumentos al lenguaje flamenco, y llegaron el cajón peruano, llegó el saxo, la flauta, el bajo eléctrico, la misma batería en algunos casos, tambores africanos y centroamericanos y hasta violines y violoncellos empezaron a sonar en el flamenco, abriéndole camino al piano, que si bien ya tenía algunas apariciones, no tenía ni el número de cultores ni la presencia que ostenta hoy. Hasta ahí, todo absolutamente bien.

El punto es que hoy me resulta un poco extraño ver que algunos flamencos de pura cepa y de grandes méritos, están transitando muy asiduamente por el camino del jazz, como si ya hubieran agotado por completo la veta del flamenco y no tuvieran nada más que decir por esa vía, cosa que no me creo porque son en general muy jóvenes los que hacen esto. De hecho, hace poco estuvo por aquí Josele, que es un pedazo de guitarrista de flamenco, con un repertorio fundamentalmente basado en música de Bill Evans. Los que no sabían que Josele es un flamenco, no se sorprendieron, pero los flamencos que saben perfectamente quién es Josele, se quedaron con un signo de interrogación y más de uno me comentó que fue a su concierto y pagó su entrada “por si tocaba un poquito de flamenco”.

Hay varios nombres importantes que parecen estar buscando en el jazz algo que supongo que el flamenco no les ofrece y de ahí esta especie de apostasía musical que no entiendo, porque una cosa es traer a la música flamenca elementos del jazz que pueden ser un aporte y seguir siendo siempre un flamenco -un flamenco que solo usa algunos elementos del jazz- y otra es empezar a tocar jazz con técnica de flamenco, lo que no estoy muy seguro de si será o no un aporte…supongo que al jazz, pero que yo sepa el jazz no lo ha pedido. Por favor, me parece incluso que al jazz le importa muy, pero muy poco el flamenco y no porque unos jazzistas hayan tocado con “El Grande” -porque se volvieron locos cuando vieron que con los dedos podía ir tanto o más rápido que ellos con la púa, pero no porque él tocara muy buen jazz, de hecho él mismo “Grande” ha dicho en muchas entrevistas lo mal que lo pasaba en un principio tocado con ellos- o porque Pedro Iturralde o Miles Davis hayan hecho algún experimento vamos entender que el interés es una cuestión recíproca que da lugar a un intercambio, a un trasvasije de elementos y muchísimo menos a un mutuo enriquecimiento musical.

En fin, me dirán que cada cual es libre de hacer con su guitarra lo que se le antoje porque para eso es suya y es verdad, pero me sigue resultando extraño este enamoramiento y además un poco descontextualizado, una especie de transgenia musical y más extraño me resulta encontrarme con que en la malla curricular de un conservatorio en que se enseña la guitarra flamenca aparece, como asignatura, “Armonía del Jazz”. Me encantaría saber si en alguna escuela de jazz en su país de origen, existe una asignatura llamada “Armonía del Flamenco”. El punto que cuestiono es que con este asunto se corre el riesgo de aumentar el número de jóvenes que tienen un gran manejo técnico de la guitarra flamenca, pero muestran una obsesiva preocupación por la armonía, llegando muchas veces a armonizar la nada porque sus temas son una larga, una infinita serie de acordes, pero ni ellos mismos son capaces de cantar la música que hacen. Y el flamenco, es música.

Pero es una opinión personal, nada más que eso.

Carlos Ledermann

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13 septiembre 2007

¿Cosa del pasado...?

Entre las generaciones más jóvenes de guitarristas de flamenco empieza a advertirse una extraña tendencia a considerar a Paco “El Grande” como cosa del pasado y lo ponen junto a Sabicas y Niño Ricardo, creyendo que los que reformaron el toque flamenco fueron Gerardo Núñez y Vicente. Del mismo modo, otros consideran que Manolo Sanlúcar es “anticuado” y que Serranito es “añejo”. No deja de ser sorprendente e injusto. Si repasamos un poco la historia reciente, y cuando digo reciente estoy haciendo referencia a lo que en la línea del tiempo representan apenas tres ó cuatro décadas, veremos que esta postura está equivocada, quisiera creer que por falta de información.

Poner a “El Grande” en el mismo plano que Sabicas y Niño Ricardo implica desconocer el verdadero aporte de cada uno de los tres. Sabicas fue posiblemente el guitarrista de técnica más portentosa de su tiempo y de todos los anteriores. Sus composiciones se acercaron significativamente –aunque no hasta rozarlo- al concepto que más tarde desarrollaría “El Grande” en términos de crear temas redondos y completos que no fueran ya una simple reunión de falsetas sueltas. Ricardo, por su parte, debe haber sido el creador más audaz que la guitarra flamenca había tenido hasta entonces, innovando en cierta medida en la parte armónica y en ciertos aspectos de la interpretación. Nadie, ni siquiera Sabicas, había puesto tanta originalidad en el toque flamenco antes que Ricardo. Pero lo de Paco es otra historia y para entender esa otra historia debería bastar con leer todos los libros que se han escrito sobre él de manera específica y todo lo que se ha escrito sobre él en tantos libros de flamenco empezando por “Memoria del Flamenco” de Félix Grande (y no “Felix El Grande”, como dicen por ahí) y siguiendo por “Agenda Flamenca” del mismo autor y terminando –en lo que a Félix Grande se refiere- con el maravilloso libro “Paco de Lucía y Camarón de La isla”.

También recomiendo leer a Norberto Torres, y no solo lo que expone en su libro “Historia de la Guitarra Flamenca” sino en lo mucho que ha escrito sobre este tema en revistas, libros, ponencias, conferencias, etc.

Pero además de leer un poco, recomiendo escuchar mucho, empezando por comparar la forma en que se tocaba la guitarra flamenca antes de que “El Grande” apareciera y cómo se toca ya en la generación inmediatamente posterior. Pero no hay que quedarse en los picados porque eso es superficial y de gusto de los acróbatas que viven más pendientes de las formas que de los contenidos: revisen los conceptos armónicos, tomen nota de cómo “reforma” algunos estilos con solo desplazar algunos acentos y cambiar algunas figuras rítmicas características; fíjense cómo desde las modificaciones que introduce en las sevillanas “El Cobre” (“Almoraima”, 1975) cambia para siempre el rígido enfoque estructural que había de este estilo; vean como antes de eso, en “Aires Choqueros” (“Fuente y Caudal” 1973) ya modifica la manera de tocar el puente entre falsetas y desde entonces todos hemos tocado de ese modo; fíjense en el nuevo formato que da a la colombiana en “Monasterio de Sal” (“Solo Quiero Caminar” 1981) tomen nota de cómo rescata, repone y modifica el tanguillo en “Casilda” (“Siroco”, 1988) y esto es solo por citar algunos aportes, porque la lista completa daría para un libro de mi amigo Norberto. Y desde cada golpe de timón que “El Grande” ha dado al toque flamenco, han mamado por décadas todos los aficionados, todos los profesionales, los mundialmente famosos y los guitarristas de pijama, si no todos absolutamente, la inmensa mayoría ha bebido de esa fuente, Núñez y Amigo incluidos. Por favor, si todo eso es cosa del pasado, quisiera saber qué es lo nuevo ¿usar la guitarra y la técnica del flamenco para tocar jazz...?

Muchas veces me he preguntado en qué estaríamos hoy si “El Grande” no hubiera existido. Sí, de acuerdo, habrían estado Serranito y Manolo Sanlúcar, pero incluso ellos mismos ¿habrían hecho lo que hicieron? En la década de los ’60 y ’70, Serranito era conocido por ser “el que tocaba más difícil”. Pero cuidado, que su mérito no radicaba en la dificultad técnica de los temas sino en la calidad musical de lo que hacía y es cuestión de escuchar sus discos, por ejemplo “Virtusismo Flamenco” (sí, lo escribí como aparece en la portada del disco) y a ver quién puede hoy crear y tocar por alegrías y por soleá como él lo hace allí. ¿Qué hoy “se llevan” los acordes con novena, oncena y trecena? Eso tiene sentido solo si se sabe hacer bien, porque de lo contrario, si se hace porque “se lleva”, se corre el riesgo de caer en una verborrea sin sentido.

A Manolo Sanlúcar lo califican de “anticuado” los que no lo pueden entender porque les falta una adecuada preparación y cultura musical que se los permita, pero veamos si “Locura de Brisa y Trino” es lo que podríamos llamar “anticuado”. Los aportes armónicos que Sanlúcar hace en ese trabajo están lejos por sobre lo que podemos escuchar actualmente y la concepción global de cada tema rebasa largamente la simple reunión de falsetas, porque ahí ya no hay falsetas sino frases, desarrollo, estructuras musicales de una complejidad que no está al alcance de todos, es decir, no es música para la venta ni para las radios sino algo muchísimo más avanzado, más desarrollado y más audaz que lo que a veces se entiende por “moderno” sin serlo.

Tal vez de los guitarristas actuales el que mejor desarrolla su “atrevimiento” en el ámbito de la estructura y de la armonía innovando con pleno acierto, es el algecireño José Manuel León en su disco “Sirimusa”. Pero si Serranito, Manolo y Paco no hubieran estado, habría que ver si José Manuel León habría podido llegar a “Sirimusa” y no porque estén ahí desde hace cuarenta años vamos considerarlos cosa del pasado, especialmente si consideramos que hoy por hoy los tres están absolutamente vigentes y cuando tocan, la gente va a escucharlos en gran cantidad y cuando sacan un disco nuevo, todos quieren tenerlo…o bajarlo de Internet.

Ahora, si “El Grande” es cosa del pasado, debo suponer que los 10.000 que fueron a verlo el año pasado a la Plaza de Las Ventas eran todos anticuarios, lo mismo que los más de 4.000 que había en el Teatro de La Axerquía, en Córdoba, en Julio pasado.

El pasado es pasado si todo lo enfocamos desde las hojas del calendario, pero estos tres “antiguos” están más vigentes que nunca. Vicente y Núñez no han cambiado nada y no son los que “reformaron el toque flamenco”. Pueden haberle puesto un sello personal, de acuerdo, pero golpes de timón no le han dado, como lo ha hecho tantas veces el hijo de Lucia Gómez.

De cualquier modo, en mi opinión si uno de ellos ha creado escuela –sin proponérselo porque jamás ha dado una clase- ha sido Vicente y eso es evidente: en todas partes del mundo los aficionados jóvenes quieren tocar como él e imitan hasta sus gestos. Y eso, no es cosa menor.

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25 agosto 2007

O de afuera, o en tal fecha.


No sé si alguno de ustedes lo habrá detectado ya, pero últimamente estoy viendo que en general – dije en general, porque hay excepciones aunque muy pocas- las personas que programan actividades de conciertos y espectáculos en nuestro país tienen unos criterios muy…curiosos, voy a ocupar esta palabra para ser caballero. Cuando se trata de programar flamenco, solo puede haber UN concierto o espectáculo flamenco en la temporada y solo uno, porque parece que programar más es peligroso, el público podría hartarse. Evidentemente no piensan lo mismo respecto a ninguna otra manifestación artística y qué decir de la llamada “música clásica”, que es profusamente programada en todas la temporadas serias. En particular, el jazz también tiene muchas oportunidades y está bien, es más conocido aquí que el flamenco, aunque no me atrevería a decir que tiene más cultores que el flamenco: si sumamos solo las alumnas de las escuelas de baile de todo el país, el resultado va a ser numéricamente aplastante con respecto al jazz y a la “música clásica”. Sin embargo, los directores y programadores insisten en que el flamenco es poco conocido y en eso, a pesar de que quienes lo cultivan son un más que en cualquiera de los otros dos casos mencionados, puede que tengan razón. Lo he dicho muchas veces y lo voy a repetir una más: si el flamenco se hubiera inventado en el país de la Coca-Cola, estaría hoy donde está el jazz. Cuando programan flamenco, el público siempre les ha respondido y sin embargo parece que no se dan cuenta de eso, no lo ingresan como dato, no lo leen correctamente como información.

Por otra parte, cuando se habla de flamenco lo primero que se les ocurre a casi todos, es que tiene que ser en Octubre, parece que no hay ninguna posibilidad en los otros once meses del año. Entonces, yo tengo derecho a exigirle a estas personas, que cuando programen jazz, sea exclusivamente el 4 de Julio o al menos solo durante el mes de Julio, y que cuando programen música de Chopin, sea el 3 de Mayo y si es ópera italiana, que sea solo el 2 de junio ¿qué les parecería, señores? ¿cuál creen que sería el resultado de sus gestiones si acotaran de modo tan absurdo toda la programación?

El otro factor que está absolutamente vigente –muchos creíamos que esta postura empezaba a desaparecer- es la mentalidad insular presente desde siempre en el homo chilensis que dice que hay que privilegiar lo extranjero, entonces ya van dos entidades importantes que han dicho que no hay espacio para el flamenco porque “van a traer gente de afuera” u otro que dijo que “le interesaba preferentemente lo que viniera del extranjero”. Linda manera de abrir puertas al producto nacional, ilustres e iluminados caballeros, que parecen creer que siempre lo que viene de fuera es mejor que lo que podemos hacer aquí, en todos los terrenos. En Chilito, donde los cargos relacionados con cultura demasiadas veces están ocupados por personas que llegaron ahí por compromisos y favores políticos pero muy pocas veces por personas idóneas, conocedoras, incluso cultas (porque está lleno de los que se hacen los cultos y hablan del “ojo del huracán” cuando quieren graficar algo muy agitado y ni siquiera saben que la única parte tranquila de un huracán es, precisamente, el ojo), no existe una ley que proteja y beneficie al artista nacional, como es en México, Venezuela, Brasil, por citar solo tres países. En México y Venezuela es famoso el sistema del llamado “2 X 1”, es decir, si en una velada hay un artista extranjero, debe haber al menos dos locales de la misma especialidad, a ver si lo entienden: de la misma especialidad.

Como todos ustedes se habrán dado cuenta, por aquí estamos muy lejos de ese tipo de legislaciones en materia de cultura. Y tampoco hay que esperar mucho de unos señores que “ocupan” su asiento en el Congreso cuando se acuerdan de que trabajan ahí, pero al primer descuido bailan el “Koala” o “interpelan” a otro por éste o aquél problema y en definitiva no aportan absolutamente nada a nadie ni solucionan problema alguno con su ceremonial verborreico donde lo mejor que logran es dejar en evidencia que el ministro no tiene idea de que la famosa obertura de Tchaikovski es la llamada “1812” y no la "1814" como él dijo…

En fin, sigamos trabajando, que a lo mejor de aquí a diez generaciones más habremos conseguido que efectivamente desaparezcan los elegidos que creen que lo mejor siempre viene de afuera y los que cuando se hable de programar música de Ravel no encuentren otra fecha que el 14 de Julio.

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30 julio 2007

Un libro imprescindible


Norberto Torres Cortés, francés de nacimiento, hijo de padres andaluces y residente en Huércal de Almería (España), debe ser hoy por hoy el estudioso, analista, comentarista y crítico de guitarra flamenca, si no el que más, uno de los más capacitados y calificados con que contamos.
Recientemente ha publicado su libro “HISTORIA DE LA GUITARRA FLAMENCA” (Editorial Almuzara S.L.) que constituye sin duda un punto de referencia obligado para todo aquél (o aquella) que esté interesado en la guitarra flamenca ya sea como aficionado, como estudiante o como profesional. Se han escrito páginas interesantes respecto al toque flamenco, de eso no cabe la menor duda y las han escrito personalidades altamente especializadas en el tema flamenco de manera global, pero no completamente dedicadas a la guitarra. Todavía son muy pocas las publicaciones dedicadas a la guitarra flamenca si comparamos su número con el de las publicaciones editadas en torno al cante, pero reconocemos y agradecemos los trabajos de José Manuel Gamboa, Faustino Núñez, Eusebio Rioja y Ángel Álvarez Caballero, entre otros. Pero una cosa es una mirada al mundo de la guitarra, por detenida que sea, y otra muy diferente un libro de 245 páginas exclusivamente dedicado al tema.


Eso es lo que Norberto nos ofrece en este libro, que aborda el proceso histórico de la guitarra en el flamenco desde la segunda mitad del s. XVIII en adelante y pasa por temas tan importantes como los primeros guitarristas flamencos, el método de Rafael Marín (publicado en 1902), las primeras grabaciones, Don Ramón Montoya, Niño Ricardo, Sabicas y Mario Escudero, Manuel Cano, Víctor Monge “Serranito”, Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía, toda la generación posterior a ellos, la situación actual de la guitarra flamenca, las nuevas afinaciones, las nuevas tendencias, hasta la escritura musical y la pedagogía en el género.
El libro demuestra un nivel de preparación y conocimiento del tema sumamente profundos. La bibliografía consultada es alucinante y las 101 notas agregadas (de las que habitualmente van a pié de página, pero en este caso están todas reunidas al final) dan como resultado un volumen que debe leer con detención toda persona que, más que tocar notas en su guitarra, quiera SABER sobre lo que está haciendo y quiera ampliar y mejorar su cultura flamenca, si a esto se dedica.


Salpicado de sabrosas anécdotas y lleno de interesantísimos alcances y observaciones del autor, este libro aclara por fin un panorama que hasta ahora se ha mantenido un tanto en penumbra, del mismo modo que algunas figuras del baile ponen a los guitarristas y cantaores tras un velo en el escenario para que no les quiten protagonismo visual. Este velo, esta penumbra en que la guitarra flamenca ha estado sumida, se debe a varias razones que no debemos ignorar: la primera, la falta total de consideración que ha afectado a la guitarra y a los guitarristas en el flamenco, en beneficio del cante.
Segunda y relacionada con la anterior, al hecho de que las publicaciones sobre cante deben sumar fácilmente el 80 ó el 85% de lo que se ha escrito en torno al arte flamenco y cuando planteo esas cifras porcentuales, lo más probable es que todavía me esté quedando corto. Tercera, en muchos congresos, encuentros o festivales flamencos se encargan conferencias sobre el tema de la guitarra y afines a personas cuya especialidad es el cante y que para no perder ni la oportunidad de dictar cátedra, ni el protagonismo (ni la paga), aceptan hablar de algo que no conocen en lugar de dar un paso al lado y asumir que de eso o no saben, o saben muy poco.
Cuarta, a quién podría interesarle –parece pensarse por allí- lo que pueda haber en la historia de un instrumento que sigue siendo aceptado en tanto mantenga su actitud de sumiso sirviente del cante, por favor, “qué historia puede tener aquello”.
Quinta: la guitarra, el guitarrista, es siempre el culpable de todo lo que sale mal. Como se pierda el compás, JAMÁS el que canta o el que baila van a aceptar que el error fue de ellos y siempre darán una mirada fulminante al que toca, culpándole de todos los males sobre la tierra. Lo raro es que todavía ni cantaores ni bailaores han descubierto todavía con qué instrumento reemplazar a la guitarra y tal vez se deba a que el día que encuentren ese instrumento será necesario que quien lo toque pueda –como el guitarrista- componerle la música a sus espectáculos flamencos. Ahora hay muy buenos pianistas que podrían ser una alternativa, pero cuidado: no en todos los festivales de verano hay un piano disponible y llevar uno puede ser muy caro entre transportes y seguros.


Podría seguir enumerando razones para esta postergación de siempre, pero no quiero alejarme del tema, aunque sí les quiero contar que esto, lejos de cambiar, sigue siendo así: para mediados de Julio, en una localidad cercana a Córdoba, estaba programado un festival flamenco importante. Ya circulaban los volantes y la publicidad de ese encuentro durante los días del Festival de la Guitarra y, vaya paradoja, se mencionaba a todos los cantaores y a todos los bailaores que tomarían parte en ese encuentro y no se mencionaba a uno solo de los guitarristas, en circunstancias de que los que iban a tocar allí eran nada menos que Manolo Franco y Manuel Silveria, entre otros…


Volvamos al libro de Norberto Torres, que hacia el final aborda incluso el tema de la guitarra flamenca fuera de España, las diversas corrientes estilísticas que se practican en el extranjero incluyendo también lo que Torres denomina “la corriente perversa” aludiendo a los mestizajes comerciales y a las formas deformadas que venden como flamenco un producto diet y que compran por millones aquellas personas que Torres refiere certeramente como “públicos no informados sobre flamenco, ávidos de clisés y actitud naïf”. Esa parte se cierra con una contundente declaración de Paco de Lucía respecto de Ottmar Liebert y su “Nouveau Flamenco”.


Nada se le escapa a Norberto Torres, que analiza también el toque en las diversas provincias andaluzas y no andaluzas (en especial Cataluña), los exponentes más destacados de esas formas de entender la guitarra tanto en el acompañamiento como en la faceta solista, deteniéndose de modo especial en nombres como Rafael Riqueni, Niño Miguel, Vicente, Gerardo Núñez, Cañizares, los hermanos “Habichuela” o el francés Juan Carmona, entre muchos otros.
Lo recomiendo responsablemente y a ojos cerrados: si quieres saber de guitarra flamenca, estudia y escucha mucho, pero no dejes de leer este libro único, fundamental e imprescindible, respaldado no solo por los tremendos conocimientos que su autor posee sino también por un hecho que no todos conocen: Norberto es, además, un gran guitarrista flamenco, de modo que ni inventa, ni supone, ni miente.



Carlos Ledermann


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11 julio 2007

De vuelta


Amigos, estoy de vuelta en Chile. Una semana en Córdoba durante el Festival de la Guitarra, es definitivamente algo así como el paraíso para cualquier guitarrista. Cuánto hay que aprender de ese festival, la organización, la programación, todos los detalles que hacen un evento de categoría mundial, seguramente hoy por hoy el más importante festival de guitarra del mundo.



Pude asistir al concierto con que Paco de Lucía inauguró el festival y reinauguró el fantástico Teatro de la Axerquía, un lugar estilo teatro griego, al aire libre, ampliado y remozado, donde “El Grande” dio una vez más prueba de que es, sencillamente, “un bicho”. Su carisma es incomparable y de pronto le basta con hacer uno de esos picados que le conocemos para poner al teatro en pié, pero evidentemente su música no consiste solo en escalas: hay mucho más y sobre todo hay madurez y desde ahí revisa temas de tiempos pasados, pasa Por temas de “Luzía”, revisa “Ziryab”, llega hasta el magistral “Siroco” y le echa una mirada a “Solo Quiero Caminar”.
En su elenco ya no está Duquende, pero lo ha reemplazado con acierto la cantaora Chonchi Heredia, que esa noche fue la reina: se lo cantó todo y por momentos hasta eclipsó a Montse Cortés y La Tana, que sin duda son también fantásticas. Por esas casualidades de la vida, me encontré con Vicente, su esposa e hijos y vimos y comentamos el concierto juntos. Vicente es ídolo absoluto en Córdoba y entre autógrafos y fotos con quien se lo pidiera, pudimos conversar, de varias cosas. Yo mismo hice de fotógrafo varias veces.

Terminado el concierto hubo un breve reencuentro con Don Paco, un abrazote, y a buscar dónde comer algo, porque en general, Córdoba “muere” temprano.

Al día siguiente, el concierto de Miguel Poveda en el Gran Teatro, con la guitarra exquisita de Juan Carlos Romero y grupo, presentando “Tierra de Calma” y repasando algunos cantes de trabajos anteriores. De verdad, algo memorable. Poveda cantó más de una hora y media sin intermedio, siempre con una afinación perfecta, un conocimiento impresionante tratándose de alguien aún joven, una variedad de estilos fuera de serie, y no perdió un gramo de voz. Hizo dos “bis” y seguía intacto. Si en discos ya es un grande, en directo es un auténtico fuera de serie, que cuenta con el aplauso de los más exigentes críticos.

Luego estuve en Granada, donde la maestra “Mariquilla” me concedió el tercer “Zapato de Oro”, que actualmente tienen solo Pepe de Lucía y Juan Habichuela, es decir constituye un honor absoluto que aún no se cómo retribuir. Ahora mismo está dando los toques finales a lo que será la “Fundación Mariquilla”, cuya finalidad es dar oportunidad de estudiar con ella a bailaoras/res de todo el mundo, especialmente a aquellos que, teniendo un talento demostrable, no cuenten con medios económicos para acudir hasta Granada. Debido a un error en el tema de pasajes, no pude regresar a Córdoba ese día y me quedé a pasar la noche en casa de Mariquilla, que cocinó como ella sabe, y pasamos una velada inolvidable con ella y su marido, hablando de flamenco, revisando sus poemas y conversando de todo un poco, ¡¡qué linda gente y qué cariñosos y generosos son!!

De regreso a Córdoba, el reencuentro con el maestro Manolo Sanlúcar, largas conversaciones, reflexiones y comentarios que él compartió conmigo y de lo que hay muchísimo que aprender. Asistí a varias de sus clases y una vez más quedó claro que los cursos de Manolo no son para los que quieren que les enseñen falsetas, sino para quienes quieren profundizar en aquellas cosas del flamenco que más tarde permitirán la personal búsqueda de un estilo propio a través del conocimiento y la forma en que eso pueda plasmarse en la propuesta y la creatividad de cada cual.

Estuve también una noche en casa de mi amigo Carlos Pacheco, un chileno que se fue a España hace cerca de 20 años, fue mi primer gran alumno y también mi segunda guitarra por largo tiempo. Carlos Pacheco es actualmente Catedrático de Ciclo Superior de Guitarra Flamenca en el Conservatorio de Córdoba, donde trabaja en conjunto con Paco Serrano, entre otros. Ha publicado recientemente un estupendo disco titulado “Música para Cuarteto de Cuerda y Cuadro Flamenco”, trabajo realizado íntegramente por él, orquestación incluida. De hecho, Leo Brouwer por iniciativa propia le dirigió una hermosa carta que tuve ocasión de leer, en que lo felicita por el trabajo de cuerdas. Pacheco ha sido por años alumno de Leo Brouwer en el ámbito de la orquestación.
Ha actuado como solista en España y Suiza y próximamente viajará a dar conciertos en Italia, todo esto absolutamente solo con su guitarra. La crítica especializada –de la que tiene abundantes recortes- lo ha tratado estupendamente. De verdad fue un gusto enorme reencontrarme con él, estar en su casa en un pueblo cercano a Córdoba, departir con su familia y pasar una noche de recuerdos, intercambio de ideas, un buen asadito a la chilena y enterarme de todo lo bien que le ha ido en España, donde ha demostrado que es DE VERDAD. Desde acá no sabemos de él y de su estupenda trayectoria y logros importantes. Su modestia hace que le complique la idea de que yo les cuente sobre él, pero no lo puedo ni lo quiero evitar: es bueno que aquí se sepa que hay en España un chileno que enseña guitarra flamenca a los españoles. Por cierto ha debido afrontar la mala leche de muchas personas por el hecho de ser extranjero, pero es valiente y está por sobre ese tipo de cosas, tan habituales en este ambiente.

También tuve ocasión de ver el espectáculo “El Huso de la Memoria” de Eva Yerbabuena. Como siempre, del más alto nivel, con un Paco Jarana que no termina de deslumbrar y esa soleá que baila al final, que es de antología, después de eso no hay nada.

Finalmente, tuve el honor de presentar el libro monográfico que recoge las conferencias y mesas redondas efectuadas el año pasado en torno a la figura de Manolo Sanlúcar, un maestro indiscutido al que las generaciones más jóvenes no conocen ni comprenden del todo bien, posiblemente porque el tratamiento que él hace de la guitarra y la música flamenca se basa en la necesidad de un nivel de preparación musical que no es el habitual en el mundo del flamenco y en particular en el de la guitarra, donde el aprendizaje sigue siendo mayoritariamente a través de la transmisión oral y la tradición de familia o incluso de barrio y donde hay, por cierto, mucho trabajo basado solamente en la intuición, pero con eso no es suficiente.


Lo de Manolo, repito, no es enseñar falsetas sino hacer que sus alumnos comprendan que el solo hecho de tocar una música de carácter libre en FA# no convierte eso automáticamente en taranta y hay otros muchos factores que deben tenerse en cuenta a la hora de componer una taranta por derecho. En sus clases habla Manolo de la necesidad de establecer, antes de abordar la composición, algunos factores que puedan definir y orientar el trabajo, tales como la atmósfera armónica, el sentido estético y el mensaje concreto, el “qué quiero decir, cómo y desde dónde”.


En uno de sus cursos, había un chico de 13 años llamado Anatole, del que pronto se hablará : un toque técnicamente excepcional y un sabor poco habitual en alguien de su edad. También estuve conversando con Raúl Mannola, un alumno de Manolo de origen finlandés, que me contó que este año un alumno suyo obtuvo la máxima calificación para entrar al Conservatorio de Córdoba y que en Helsinki, capital de Finlandia, hay actualmente diez peñas flamencas en plena actividad, un ejemplo a tener en cuenta, que demuestra que hoy en día, a pesar del disgusto que este concepto causa a muchos tradicionalistas, el flamenco es efectivamente un arte universal.

Ahora, a retomar el trabajo aquí, a reflexionar sobre lo visto, lo escuchado y lo aprendido y a incorporar todo esto al trabajo diario. Lo mismo ha de hacer en un tiempo más nuestro amigo Francisco “Pancho” García, con el que tuve el gusto de compartir anécdotas, almuerzos y cenas en Córdoba, donde está ahora mismo asistiendo a las clases de Manolo Sanlúcar y tomando clases individuales con Paco Serrano.

Trabajar, trabajar, trabajar. No hay otro secreto para ser un flamenco y no un flamenkito. Eso es lo que debemos intentar.
Hasta la próxima.


Fotos:

1. Con Vicente Amigo y sus hijos Marcos y Vicente en el concierto de Paco de Lucía.

2. Con manolo Sanlúcar y don J. Peña, en su restaurante.
3. Presentación en Bodegas Campos
4. Portada del libro



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10 abril 2007

Basta, señores.

Creía que a estas alturas de la vida había visto bastante como dejarme sorprender así como así, pero me he equivocado garrafalmente: todavía hay cosas que veo y me cuesta creer. Por ejemplo, la disolución de un matrimonio formado por dos personas carentes de cualquier talento demostrable y que se hacen famosas hasta llegar a creerse y comportarse como artistas, porque todos los medios les dedican páginas enteras, espacios completos y el trabajo de gente que estudió al menos cinco años en una universidad…¿para esto?

Pero hay más: en días pasados, buscando algo de noticias, me encontré a un señor que entrevistaba en la TV a –por favor toma nota- un ciudadano cuyo único “mérito artístico” es el de parecerse medianamente a un cantante extranjero, lo que lo transforma en “el doble de”, y lo peor es que el mismo entrevistado se refería a sí mismo en términos de que “uno, como artista…” Por favor “uno, como artista…”, es que me parece increíble que ese señor se crea artista y que un canal de TV lo trate como a tal, porque ser “el doble de” debe ser una las alternativas más patéticas y penosas que el ser humano puede elegir para intentar ser alguien. No puede ser sino triste el que una persona decida ser otra, vestirse como esa otra, peinarse como esa otra, cantar como esa otra y estudiar hasta los gestos de esa otra para hacerlos con “propiedad” y asumirse, con una telegénica sonrisa, como “la versión económica” de esa otra persona. Y encima, creerse artista…

Artista es aquél que se dedica al arte, señores, no a la artesanía, pero hoy en día cualquiera se autodenomina artista. Arte es transformar un trozo de metal en una figura bella y dotada de un mensaje. Artista es el que toma un lienzo en blanco y lo llena de colores y formas de alto nivel estético. Artista es aquél que le saca el sonido a la madera o al metal y transforma esa madera y ese metal en música de valor. El que canta cancioncitas de amor de tres minutos para decir lo mismo que han dicho todos los demás por decenas y decenas de años, es un artesano y con todo respeto, quiero decir que el arte es la escultura, pero el arito de alambre es artesanía y ambas cosas no se debieran definir usando el mismo término. Ahora, pretender que la gente de la TV llegue a entender eso…

Esta mañana, en otro canal, a la hora del noticiario, el conductor anunciaba la cartelera de conciertos “con conciertos para todos los gustos musicales”. Mentira absoluta: se anunció rock, rap, cancioncitas de amor y punto, lo que significa que para esa gente, eso son “todos los gustos musicales”. ¿Y la música instrumental, señores? ¿y la música culta o al menos un poco más elaborada? ¿o esa no es música?

Sí, ya sé lo que la gente de la TV contestaría a estas quejas que estoy dejando escritas aquí, y será una respuesta extrema y polarizada, porque es evidente que en la TV -y no solo en la de Chile- la cosa no llega intelectualmente muy lejos: me van a responder: “¿Y qué quiere? ¿que programemos ópera en los matinales?”

Esa es una respuesta estúpida, porque aunque yo fuera todavía más estúpido y respondiera que sí, que quiero ópera en los matinales, ellos no lo van a entender sencillamente porque no pueden siquiera contemplar la posibilidad de que ese ente incorpóreo y completamente deshumanizado que denominan “la gente”, también se aburre de tanta chabacanería, la misma en que ellos parecen regocijarse y revolcarse a pleno gusto.

No sé si se los he contado ya, pero no puedo evitar traerlo a colación una vez más: hace años tuve ocasión de dar un concierto en una ciudad del sur relativamente cercana a Santiago. La gente que producía el mío, estaba produciendo una serie de conciertos similares y me contaban que una semana antes habían tenido que programar la presentación de un cuarteto de cuerdas del Teatro Municipal en la iglesia, porque el teatro lo ocuparía, ese mismo día y a la misma hora, un espectáculo de la TV. Por tanto, temían que en la iglesia a la hora del concierto del cuarteto hubiera algo así como ocho personas: el cuarteto y el equipo de producción de la temporada que refiero, porque calculaban que la gente de la TV se llevaría a todo el público de la ciudad. Y resulta que la cosa no fue así y la iglesia se repletó de público, mientras en el teatro, lo de la TV tenía 25 personas. ¿Qué está diciendo, qué está denunciando –a gritos- ese resultado?
Saquen ustedes mismos sus conclusiones.

Por mi parte, y aunque esto parezca una idea excluyente –que de hecho lo es, evidentemente- cada día soy más partidario de la formación de ghettos culturales al interior de los cuales los seres humanos medianamente desarrollados intelectualmente puedan encontrar un poco de alivio ante tanta estupidez, esa estupidez que, incluso mientras buscamos noticias, nos cae encima como la lluvia y con el agravante de que el único paraguas que tenemos para protegernos de esta lluvia es apagar el televisor, o sea, si lo encendemos –en el ejercicio de una de nuestras más incuestionables libertades individuales- tenemos que asumir que nos van a empapar con un agua sucia y pestilente, que, salvo muy contadas y explícitas excepciones, es la única que cae desde el cielo de la televisión. Total, no hay problema con el agua: en el suelo la empapan los diarios y las revistas.

Lo curioso del caso, para no decir lo trágico, es que luego hay gente que denuncia que "en Chile los ingresos están mal distribuídos", pero a la hora de hacer tamaño descubrimiento -equivalente a descubrir el agua tibia- se olvida de que esa clase de gente, los "artistas", "los dobles de" y los que nunca en su vida dedicaron años a prepararse para hacer algo de calidad, son los que, por cantar, decir o desabotonar, se llevan los mismos millones que no se pueden distribuír "de manera más igualitaria". Y curiosamente, también, resulta que muchos de esos geniales descubridores, son los que aparecen sonrientes en las fotos que nuestra Presidenta se saca con cualquer cantante que visita el país, porque no sé si se han fijado, pero ahora cualquiera que canta y viene a Chile, se tiene que entrevistar con la Presidenta, como si se tratara de un dignatario que presenta cartas credenciales o un alto funcionario de gobierno de algún país amigo. Trata tú de conseguir un encuentro con la Presidenta y me cuentas cómo te fue.


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05 abril 2007

ESTRENO EN SANTIAGO

"ARAUCO, POR FUERTE, PRINCIPAL Y PODEROSA..." es el título de una obra del compositor chileno Javier Farías, para ensamble de guitarras (14 guitarras), dos solistas (guitarra clásica y guitarra flamenca) y narrador.

Basada en textos de "La Araucana" de Alonso de Ercilla y Zúñiga, la pieza, pionera en Chile dado lo inédito de la formación instrumental, fue estrenada el pasado 24 de Marzo en la ciudad de Arauco. Ahora corresponde el estreno en Santiago, que se verificará en el teatro de la Escuela Moderna de Música, el día Jueves 19 de Abril a las 20.00 hrs., con entrada liberada.

El ensamble está integrado por jóvenes guitarristas de la Universidad de Chile, Universidad Católica, Universidad Mayor y Escuela Moderna de Música. Los solistas son
Eugenio González (guitarra clásica) y Carlos Ledermann (guitarra flamenca) y el narrador es Isaac Collao, todos bajo la dirección del propio autor de la obra, maestro Javier Farías Caballero.

Quedan todos invitados a este único concierto.

16 marzo 2007

Se fueron las vacaciones...


Amigos, hoy vuelvo a refrescar un poco este blog que ha estado sin movimiento desde fines de Diciembre pasado. Me relajé, es verdad, y lo necesitaba mucho: el último período del año pasado fue agotador y cuando a mediados de Enero toqué el último acorde del concierto de las III JORNADAS DE GUITARRA DE VALDIVIA, sentí que era el momento de guardar la guitarra en el estuche y no volver a sacarla hasta el 1º de Marzo. Y fue precisamente porque quise despegarme de todo lo que me recordara el trabajo, que no escribí nada para este blog.

Bueno, nada de esto fue exactamente posible según lo planeado. Primero, porque mi gran amigo Javier Farías, destacado compositor chileno que ya tiene un par de premios ganados en Europa, entre otras distinciones, me invitó a sumarme a su proyecto “Arauco, por Fuerte, Principal y Poderosa…”, una obra alucinante, basada en los textos de “La Araucana” de Alonso de Ercilla y Zúñiga, creada para ensamble, una verdadera orquesta de 16 guitarras, dos solistas y narrador. En la parte solista de guitarra clásica, estará otro amigo muy querido y grandísimo guitarrista, que es Eugenio González y a mí me toca asumir el rol de solista en la parte de guitarra flamenca. Ya les digo: la obra es de una belleza cautivante y estamos todos muy metidos en ese trabajo para hacerlo como tiene que ser ya desde el estreno, el próximo Sábado 24 de Marzo en la ciudad de Arauco, al sur de nuestro país. En Abril, esta obra será presentada en Santiago, yo les avisaré.

Segundo, porque debido a esto tuve que empezar a sacar la guitarra del estuche antes de lo presupuestado, como es de suponer. Tercero, porque ante la maravillosa oportunidad de estrenar mi concierto para guitarra flamenca y orquesta en Octubre próximo, con el maestro Luis José Recart y la Orquesta de la Universidad Mayor, opté por revisar lo que había hecho un par de años atrás -que me faltaban algo así como cuatro minutos para terminar el concierto- y lo de siempre: no me gustó, decidí replantear completamente la obra y aquí estoy, haciéndola de nuevo.

Cuarto, porque aunque había decidido “desconectarme del mundo”, debí trabajar en otra obra que me resulta igualmente alucinante: desde España se me pidió –cosa que acepté sin dudar- que me hiciera cargo de la edición del libro que recoge las conferencias y mesas redondas que tuvieron lugar el año pasado en el Festival de la Guitarra de Córdoba, España, en torno a la figura del maestro Manolo Sanlúcar. Por lo tanto, estoy en pleno proceso de transcribir las grabaciones de dichos eventos y la verdad es que me lo he pasado bien: es muy entretenido escuchar a personalidades de la guitarra flamenca como Manolo Franco, Vicente, José Antonio Rodríguez y el finlandés Raúl Mannola, hablando de Manolo e intercalando bromas y frases muy graciosas, o escuchar a Leo Brouwer hablando de la música del maestro Sanlúcar y, por cierto, escucharlo al propio Manolo decir cosas de pronto muy serias y trascendentes, matizadas con expresiones para la risa.

En medio de todo este tráfago, retomamos las actividades con el grupo, léase Pía Villar, Nico Lascar y Leo Astorga, pues la próxima semana, el día 23, debemos actuar en Temuco, en el aniversario de la Universidad de La Frontera. Desde ahí, a la mañana siguiente yo salgo para Arauco a juntarme con Javier Farías y el ensamble pues como he dicho antes, esa noche estrenamos su obra en esa ciudad del sur.

Como pueden ver, no pude soltar completamente la guitarra. Sí, tuve vacaciones y las pasé estupendamente, descansé, pude ver muy buen cine (y muy malo también) dormí mucho y me renové, es verdad, como también es verdad que en Febrero me hice un año más viejo. No salí de Santiago, excepto un día a almorzar a Valparaíso, por una razón específica: en el verano, donde vayas estará lleno de gente. Por lo tanto he optado por dejar esa forma de descanso para el invierno, cuando irse unos días a la playa es absolutamente tonificante, puedes caminar kilómetros por la orilla del mar sin chocar con el que vende palmeras y los que juegan paletas y sin toparte más que con algún perro aburrido y unas cuantas gaviotas. Todo es tranquilidad y hasta una buena tormenta es bienvenida si hay una chimenea, una sopa caliente y un buen vino para mirarla por la ventana.

En cuanto a actividad flamenca, ya sabes que pronto estará por aquí el “Cigala”, en el Teatro Municipal. Y volvemos, por enésima vez, a lo mismo: los precios de las entradas están tan altos, que sé de muy pocos flamencos y flamencas que irán a ese concierto. De hecho, yo no seré uno de ellos: me resisto a pagar esa cantidad por ver algo que ya conozco. Esto es absurdo, siempre lo ha sido, porque aquellos a los que verdaderamente interesa “Cigala” no pueden ir a verlo y sí pueden ir los que tienen dinero pero no tienen idea de quién es este señor. Tanto es así, que hace pocos días una persona me comentó que “este Cigala es el de “Lágrimas Negras” ¿no?…porque canta como esos que cantan flamenco…”

En el mes de Enero, me tocó reseñar para www.jondoweb.com el disco “13 Noches” del guitarrista Pepe Justicia, oriundo de Jaén, y me encontré con uno de los mejores discos de guitarra flamenca que he escuchado en años. Algunos alumnos y amigos lo han escuchado aquí en mi casa y ya se lo han bajado de Internet, todo un feliz hallazgo que merece la pena conocer: flamenco del mejor, sin rarezas, sin esos coqueteos con el jazz que parecen obsesionar a tantos hoy en día, sin ocultarse detrás del cante -no hay un solo cante en todo el disco- en suma, música, música a raudales y de la mejor casta posible, especialmente por seguiriya, por alegrías, soleá y taranta. El propio Pepe me decía poco después en un e-mail que a veces siente que predica en el desierto, pero yo creo que eso no es exactamente así y que su trabajo tendrá la trascendencia que merece. Búsquenlo, encárguenlo a alguien, no se queden solo con Paco y Vicente que son fenomenales, pero no son todo.

Eso es todo por hoy. Estamos de vuelta, se acabaron las vacaciones, estamos aprendiendo a luchar a sangre, sudor y lágrimas (sudor especialmente) por movernos con el Transantiago y la vida sigue su curso. Que sea bueno para todos.


Carlos Ledermann

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19 diciembre 2006

"Un año más..."

Se va el 2006 de la era de vuestro señor. Año de contrastes, diría alguien, pero no he vivido ni un solo año que no lo fuera. Año difícil, dirá otro, pero no hay un año que no sea difícil. ¿Año positivo? Todo año es positivo según se le mire. “Un año más”, dirá una famosa canción y agregará “qué más dá, cuántos se han ido ya…”.
Pero feliz de haberlo vivido, en todo caso.

En materia de flamenco, que es el tema de este blog, el 2006 me resultó algo extraño (no hay año que no lo sea) pues el trabajo se agrupó en los dos extremos, siendo el final lejos el más activo. A la mitad, en Julio, estuve en el Festival de la Guitarra de Córdoba, España, invitado para ofrecer una conferencia sobre el maestro Manolo Sanlúcar. Un honor de dimensiones inconmensurables, pues fue el propio Manolo quien sugirió mi nombre para ello, un hecho que por supuesto en Chile pasó desapercibido porque este tipo de cosas “no vende”. Los encuentros a solas con el maestro fueron inolvidables. Las jornadas vividas en ese magnífico evento también. El reencuentro con amigos tan queridos como Oscar Herrero, Bruno Pedros, Paco Serrano, José Antonio Rodríguez, Vicente, Eugenio Tobalina, Estela Zatania, Carlos Arbelos, fueron fantásticos.

Luego, el comienzo de los viajes de la Gira 2006 con mi grupo. Chillán, Viña del Mar, Talca, Melipilla y los viajes con el festival “Entre Cuerdas” por Arauco, Cañete, Copiapó, Vallenar y luego las visitas a tantas comunas, marcaron un fin de año ajetreado como pocos que yo recuerde (al final, no hay año que no haya sido ajetreado).
Públicos diferentes, escenarios diferentes, ciudades, hoteles, gente diferente, anécdotas diferentes. Y una conclusión definitiva: en cada lugar que visitamos quedó claro que eso de que la cultura no vende, es una estupidez de la que han convencido a tanta gente esos castrados mentales que están seguros de que el hecho de que ellos, en su pordiosería intelectual no la compren, significa que nadie la va a comprar. Siempre fuimos bien recibidos, siempre hubo gente que se jugó por la causa y los poquísimos que no lo hicieron, son los infaltables, los que reciben cada mes un cheque por no hacer nada que no sea poner inconvenientes, porque todo les queda grande. Conciertos maravillosos en sitios en que jamás hubo uno antes que esto y los públicos, cálidos y respetuosos, así lo demostraron.

En algunos aspectos, el panorama mantuvo sus características: sigue deambulando por ahí, disfrazándose de artista, un pobre ser ofuscado por su propia mediocridad y su incapacidad de generar algo de luz propia, que sigue diciendo que él fue segunda guitarra mía por tres años, en circunstancias de que jamás podría haberlo sido dado su pésimo nivel artístico y técnico y si alguien le cree, al menos pídale fotos, recortes de prensa, programas de concierto en que esté siquiera su nombre. Es el mismo ser que ya mentía ser alumno mío cuando yo ni siquiera lo conocía y el mismo que ha borrado de ciertas partituras mi nombre para poner el suyo y hacer creer a sus alumnos que era el autor de las obras y los estudios que utiliza en sus clases y lo mismo le ha hecho a Daniel Muñoz y a Bravo. Salvo los ingenuos que recién empiezan, todos saben quién es. Artero, como todos los de su estirpe, es de aquellos que reniegan de haber sido alumnos míos (cuando lo fue ni siquiera le alcanzó para terminar el Ciclo Intermedio) y hablan pestes de mí a quien quiera escucharles, pero cuando les conviene ponen mi nombre en sus biografías y éste en particular lo usa para subir de alguna manera sus escasos bonos, lo mismo que “estudios” en España con algunos nombres de fama internacional de los que tampoco hay pruebas.

Hay quienes dan entusiasta tribuna a estas personas, pero ni siquiera se molestan en averiguar cuánto de lo que dicen es verdad, olvidando que toda moneda tiene dos caras. En fin, que estas cosas siempre sirven para saber quién es quién entre los que dicen ser amigos.

Como contrapartida, este año despuntaron rostros nuevos que vienen a enriquecer el plantel de buenos guitarristas y buenos músicos flamencos en nuestro país, como Pablo Soria y Francisco García. Ambos participaron con éxito en “Entre Cuerdas” y luego han seguido apareciendo en diversos eventos y sin duda seguirá siendo así porque lo merecen: son buenos artistas y mejores personas. Otros vienen surgiendo con fuerza y también con calidad humana, como es el caso de Juan Pablo Cofré. Formando actualmente grupos de trabajo con otro enorme talento joven y gran persona como Lieber Baltra, ninguno de estos jóvenes se cree dueño de ninguna verdad, no posan de artistas, no son divos, no les afecta la altura cuando se suben a un ladrillo, no andan dictando cátedra ni le andan enseñando ni diciéndole a nadie cómo debe hacer las cosas y, sobre todo, no son de los van por allí mintiendo hechos y situaciones que no tienen cómo probar. Salud por ellos, que me han hecho sentir tan orgulloso, como en su momento Carlos Pacheco, Andrés “Pituquete” Hernández o Rodrigo Garrido.

Respecto a publicaciones, tuve el privilegio de estar un año más escribiendo mi columna en la revista de flamenco “ALMA100” (Madrid) y seguir escribiendo reseñas de discos de guitarra flamenca en www.jondoweb.com (Almería). A ambos medios, toda mi gratitud por la confianza que han depositado en mí.

En materia de proyectos, si Dios así lo quiere, el año 2007 trae cosas muy interesantes. Entre ellas, el regreso con mi grupo al Teatro Municipal de Viña del Mar, ahora en Enero para repetir el concierto “Pa’ Nosotros”. Luego, cursos de verano que dictaré en la Escuela Moderna de Música y en las Jornadas de Guitarra de Valdivia (ambos incluyen concierto “Del Ciprés a la Soleá”). También participaré en un interesante proyecto de mi ex alumno y gran amigo Javier Farías.

Para Abril, 27 y 28, hay conciertos con el grupo en Perú y a fines de Octubre estrenaré mi concierto “Almazara” para guitarra flamenca y orquesta, junto a la Orquesta de la Universidad Mayor y bajo la dirección del maestro Luis José Recart, un director de esos que en Chile no sobran, de mentalidad abierta y con ganas de hacer cosas, todas las cosas que otros, que llevan decenas de años a la cabeza de estamentos importantes, no se atreven a hacer porque “Almazara” es un producto chileno y no viene de afuera. O sea, un año que se viene con cartel de entretenido. Aunque no hay año que no lo sea, si miramos el asunto con objetividad y algo de optimismo.

Finalmente, quiero hacer llegar mis más sinceros agradecimientos a todas las personas que, desde 37 países de las tres Américas, Europa, Africa y Asia, han visitado este blog, fundado en Febrero del año que termina. Seguramente muchas de ellas pueden haber discrepado conmigo en más de algo, pero el solo hecho de que hayan entrado a este sitio ya me honra y me llena de satisfacción. De corazón, gracias a todos.

Para terminar un saludo lleno de emoción, reconocimiento, respeto y admiración para mis compañeros de trabajo Pía Villar, Nico Lascar y Leo Astorga, con los que tan estupendos momentos hemos vivido. ¡¡Son estupendos, muchachos, y ha sido un muy buen año!!

Y cierro este post manifestando mi deseo de que el 2007 sea un año magnífico, lleno de cosas buenas para todos los amigos de este blog, por mucho que…no haya año nuevo del que no esperemos esto ¿no?

Hasta la próxima,

Carlos Ledermann

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03 diciembre 2006

"PA' NOSOTROS" concluyó Gira Nacional 2006

El pasado Viernes 1º de Diciembre concluyó la Gira 2006 del Concierto Flamenco “PA’ NOSOTROS” en el maravilloso Teatro Regional del Maule, en la ciudad de Talca. No cabe la menor duda de que se trata, por mucha distancia, del teatro arquitectónica y estéticamente más bello y de mejor infraestructura de nuestro país, y lo estoy afirmando con pleno conocimiento, pues he tocado en todos los grandes teatros de Chile desde Arica hasta Punta Arenas. Actuar en un lugar de esas características es un tremendo compromiso, pues cuando uno se siente a gusto con un sonido impresionante, una iluminación perfecta y un público cálido, lo único que queda es dejarlo todo en el escenario y eso es lo que hicimos.

“PA’ NOSOTROS” debutó en Septiembre en la Sala Schäefer de Chillán, siguió luego en el Teatro Municipal de Viña del Mar (otro escenario fantástico). Posteriormente lo presentamos en Santiago el Centro Cultural de España en el marco del Festival Internacional de Guitarra “Entre Cuerdas” y en el “Auditorio del Profesor” de Melipilla (no sin problemas pero con una tremenda voluntad de los organizadores y, como está dicho, en el Teatro Regional del Maule, de Talca.

El balance es extremadamente positivo, tanto, que la temporada 2007 la iniciaremos muy pronto: el Domingo 7 de Enero llevaremos “PA’ NOSOTROS” nuevamente al Teatro Municipal de Viña del Mar, dado el éxito de la presentación que, a teatro lleno, hiciéramos allí el pasado 23 de Septiembre, y ya hay conversaciones para regresar también en algún momento del año al Teatro del Maule.

Quiero expresar desde aquí mi reconocimiento y gratitud absolutos a mis compañeros Leo Astorga (cante y 2ª guitarra), Pía Villar (baile) y Nico Lascar (percusión) pues sin su profesionalismo y su fuerza todo esto jamás habría sido igual. Que de pronto nos hemos peleado, no cabe duda: eso pasa en todos los grupos, pero cuando los desacuerdos se pueden limar con un buen corazón, con el don de gente y con buena voluntad, como siempre ha sido al interior del elenco, viene a resultar que cuando se tira la raya para la suma, tales divergencias no hicieron sino potenciar la parte humana y en consecuencia también la artística. A cada uno de ellos un tremendo y emocionado abrazo lleno de todo, pero todo mi respeto y mi admiración.

Por mi parte, estoy también poniendo punto final esta semana a la gira que en calidad de solista he realizado con el Festival “Entre Cuerdas”, con presentaciones en Pirque y San José de Maipo. Me correspondió actuar también en Cañete, Arauco, Vallenar y Copiapó y luego en comunas de la Región Metropolitana como Padre Hurtado, Pudahuel y La Pintana, compartiendo escenario con grandes guitarristas y mejores personas tales como Renato Serrano, Eugenio González, Romilio Orellana, Alberto Cumplido, Wladimir Carrasco y los integrantes del trío “Zapatito de Charol”. Los momentos que hemos pasado y las anécdotas que se fueron dando en cada ciudad o en cada comuna, hacen que este “Entre Cuerdas” haya sido algo realmente memorable. Confiamos en el año próximo será todavía mejor en todo sentido.

Finalmente, mi agradecimiento para el público de todos y cada uno de los conciertos en que me correspondió participar, tanto en la gira “PA’ NOSOTROS” como en las de “Entre Cuerdas”. No olvido ningún escenario, ningún encuentro, ninguna conversación con tantos jóvenes, varios de los cuales pedían algún consejo que, cuando pude, me sentí muy contento de poder entregar.

Muchas gracias a todos.


Carlos Ledermann

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26 noviembre 2006

Y siguen utilizando la guitarra...

Hace ya algún tiempo escribí un extenso artículo sobre este tema para www.deflamenco.com por lo que se supone que no sería necesario volver sobre el tema, y no porque fuera tan iluso que esperara que algo iba a cambiar a partir de esa publicación, sino porque si de algo no me voy a cansar es de escribir y hablar lo que sea necesario si se trata de reivindicar a la guitarra flamenca.

Alguien se preguntará qué reivindicación necesita la guitarra flamenca, especialmente hoy, cuando aparentemente está en uno de sus mejores momentos, cuando los viejos y los nuevos tercios están tocando por todo el mundo, cuando tenemos a un Paco, un Manolo y un Serranito plenamente vigentes y tenemos a Vicente que también va por todo el mundo y a Gerardo Núñez en similar situación, además de un Riqueni felizmente de vuelta y tantos nombres que llevan la guitarra a tantos escenarios. A ese alguien, quiero recordarle (o contárselo si es que no lo sabe) que el panorama no es tan positivo como parece, porque los nombres que acabo de citar son los que siempre han tenido actividad de conciertos, pero entre todos suman un porcentaje sumamente bajo de la inmensa nómina de guitarristas flamencos que existen y que podrían ofrecer conciertos de primera categoría. De hecho, si sumamos los nombres de los que hoy por hoy pueden dar conciertos, no llegamos al diez por ciento.

La idea, aquí, no es alegar falta de oportunidades para esos otros guitarristas, aunque me gustaría preguntarte a ti, lector de este blog, si sabes en qué está en este mismo minuto una larga nómina de guitarristas a los que hemos visto en concierto y que seguro están tocando, pero no como solistas sino acompañando el cante de alguien porque hay que comer y pagar cuentas y escenarios y oportunidades no hay para todos. La idea es alegar la eterna relegación de la guitarra a un tercer y cuarto plano dentro del mundo del flamenco, poner en tela de juicio la escasa o nula importancia que le otorgan todavía tantos y tantos estudiosos del flamenco, que solo se interesan en el cante y nada más, produciéndose situaciones verdaderamente increíbles por lo extremas que pueden llegar a ser y, como ejemplo de lo anterior, te digo que a mitad de año me contaba en Córdoba mi amigo Oscar Herrero que en una conversación con uno de estos eruditos, este señor le había dicho a Oscar algo como “qué lastima que ya no tocas flamenco…” debido a que Oscar estaba desarrollando su carrera de concertista y no acompañando el cante. O sea, para ese señor tocar en solitario no es tocar flamenco. Me gustaría estar presente si se atreve a decirle eso mismo a Manolo Sanlúcar, para ver cómo sale el flamencólogo en una camilla…

Por otra parte, se siguen exhibiendo documentales y se siguen publicando discos en que el nombre del guitarrista que acompañó el cante o el baile no figura ni siquiera en letras pequeñas y sin embargo muchas veces fue el guitarrista el que hizo la música del espectáculo o del documental. ¿Quién entiende y quién me explica eso?

Desde hace muchos años tengo la sensación de que una mayoría de los estudiosos del flamenco ignora que fuera de España, el tercer elemento en orden de interés no es la guitarra sino, precisamente, el cante. Esto, debido en parte a que se asume que para cantar flamenco realmente por derecho deben concurrir requisitos que habiendo nacido fuera es muy difícil reunir y, por otra, a la escasez tremenda de cantaores. Sería interesante que estos señores supieran que si el flamenco está hoy en casi todo el mundo, los teatros se llenan, las academias proliferan y la afición crece por horas, no se debe en lo absoluto al cante sino, en primer lugar, al baile y en segundo lugar a la guitarra flamenca, porque hasta hoy el artista flamenco más famoso en el mundo entero ha sido un guitarrista de Algeciras cuyo nombre todos conocemos. Que hoy sean igualmente famosos nombres como Eva Yerbabuena, Antonio Canales, Sara Baras y otros que son del baile, no hace sino confirmar que baile y guitarra han cautivado y han atraído hacia el flamenco a más almas en todo el mundo que las que hubieran podido reunir todos los famosos del cante juntos. Si uno le pregunta a un taxista en Buenos Aires quién es Paco de Lucía, posiblemente no va a conocer el año de nacimiento ni la discografía completa, pero de que va a saber quién es, no tengas la menor duda. Pero si le preguntas quién es Antonio Mairena o Arcángel, apuesto una cena a la carta en Puerto Madero a que no va a tener idea. Y lo mismo va a suceder en Santiago, en Ciudad de México, Vancouver o Belgrado.

Y a pesar de que la guitarra parece ser lo menos importante del flamenco, se la sigue utilizando para ilustrar el flamenco : la guitarra, como ícono, está en una cantidad descomunal de carteles de eventos de cante, vaya contrasentido : si lo más importante, si lo único importante es el cante y todo lo demás son accesorios ¿por qué carajo siguen utilizando las formas de una guitarra para ilustrar un cartel de cante? ¿porqué se sigue ilustrando con una guitarra no solo eventos de cante, sino también academias, congresos, encuentros, jornadas de estudio, cursillos, festivales y hasta bares de tapas? ¿será porque la forma de una guitarra es bastante más bonita que la de una boca abierta, a veces desdentada y tal vez de dudosa higiene?

Ojalá alguna vez los estudiosos que no distinguen un toque por soleá de uno por alegrías, dejen a la guitarra, que tanto menosprecian, en paz. Y ojalá también que los cantaores y bailaores dejen de echarle la culpa al guitarrista cada vez que se ellos se equivocan, porque esa es una actitud artera y sin costo ético alguno. Asumamos cada cual nuestros fallos, que en tanto seres humanos los cometemos porque es normal, pero ya basta de esconderse detrás de la guitarra aquellos que se tienen por infalibles. La guitarra flamenca tiene mucho que decir, de hecho mucho más de lo que creen los sacerdotes del flamenco y por lo tanto merece que se la respete y se la considere como corresponde, porque sin ella el flamenco queda mutilado.

Felizmente, en la actualidad contamos con estudiosos (todavía muy pocos) que han dedicado a la guitarra sus mejores esfuerzos y ahí están Eusebio Rioja, Norberto Torres, José Manuel Gamboa, y unos cuantos más a los que recomiendo a todos ustedes leer cuando tengan la posibilidad. Lo mismo puedo decir de Félix Grande y Ángel Álvarez Caballero.

Hasta la próxima.

Carlos Ledermann


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19 octubre 2006

El curioso mundo de los "enteraos"

En el mundo del flamenco, como en todos los ámbitos, hay unos seres que necesitan con urgencia casi medicinal captar la atención de los demás, y no porque esos demás estén pasando por alto que estos personajes son estupendos cantaores, bailaores o guitarristas, ya que lo normal es que no lo sean, sino precisamente por eso, porque están muy lejos de destacar en cualquiera de las tres expresiones del flamenco.

Estas personas, que en algunos casos tienen gran afición, son sumamente adictas a contar historias que oyeron a terceros pero de cuya veracidad no tienen la menor constancia; a echar a correr rumores que de pronto no tienen más origen que su propia imaginación; a dictar cátedra sobre temas sobre los que no saben absolutamente nada; a contar anécdotas de las que jamás participaron y agrandar las dimensiones de ciertos hechos de los que hubieran soñado con ser protagonistas. No es raro, incluso, que tampoco puedan soportar su anonimato y entonces inventan cosas como haber tocado con Don Paco, cuando en realidad lo que hicieron fue sacarse una foto con él y nada más. Otros llegan todavía más lejos y se autoproclaman alumnos del genio de Algeciras, situación de la que luego no tienen cómo demostrar resultados. Lo más llamativo es que en ellos se verifica una cierta incapacidad de bajar a tierra y no se detienen a pensar que si dicen haber tocado con Paco o haber sido alumnos suyos, al menos debería haber una fotografía o algún documento de prensa que diera respaldo a tan alucinadas afirmaciones. Pero ojo, que cuando no dicen haber tocado con él, afirman conocerlo de años y que les une con él íntima amistad, pero les tiras un poco la lengua y empiezan a decir una cantidad de tonterías increíble e inventan mitos y leyendas que cualquiera que lo conozca un poquito sabe que no son efectivas, pero el que no, se las compra y “queda muy impresionado” y, encima, va luego por ahí repitiendo los relatos del “amigo íntimo” para que los demás sepan que él tiene un amigo que es amigo de Paco, o sea que de flamenco no le vamos a contar nada nuevo...

Otra característica inconfundible en estas personas es una singular falta de criterio y de sentido común que les lleva a “meter la cuchara” en conversaciones de los que saben y han hecho más que ellos, pues parecen creer que participar en dichas conversaciones los pone en el mismo nivel de sus interlocutores. Otras veces se permiten emitir opiniones tajantes que lo único que consiguen es dejar al descubierto una ignorancia luminosa: ellos necesitan sentirse parte de un sistema, de un mundo todavía un poco hermético y para sentir esa sensación son capaces de cualquier cosa, incluyendo la alternativa de entablar incluso discusiones con los flamencos que visitan sus países, previa botella y algún porro para poder decir luego que “se emborracharon con ……………” queriendo con ello publicitar una amistad que jamás fue tal, pero que aparentemente los pone en la condición de “compinches” de los grandes, que nada más dejar el hotel en que estaban para irse del país ya se olvidaron de la botella, el porro, y con quién se la tomaron y con quién se lo fumaron.

Casi siempre, estas personas son las que entregan o revelan noticias impactantes –muy rara vez verdaderas- pues ello implica que los demás les pregunten, inquieran mayores datos y más entretelones, y es ahí donde la imaginación se les desborda y entonces se despachan todo tipo de explicaciones, ilustraciones y una prolífica lista de detalles de los hechos. Alguna vez he hecho el experimento de “confiarle” a alguno de estos ciudadanos una noticia de carácter confidencial recién inventada, sin otro propósito que el de saber en qué irá la cosa cuando ese “secretillo” vuelva a mis oídos desde otro informante y ustedes no pueden siquiera imaginarse cómo ha cambiado el asunto cuando al cabo de un tiempo vuelvo a escucharlo, corregido, aumentado, perfeccionado y adecuadamente barnizado con elementos francamente insólitos. Solo les diré que Bat Man, Super Man, el Hombre-Araña y la Mujer Maravilla son papeles con mocos al lado de algunos flamencos.

Por lo general, los “enteraos” son los primeros en decir qué le faltó al concierto y qué le faltó al disco, en circunstancias de que jamás se han subido a un escenario y muchísimo menos han grabado un disco y por lo tanto no saben qué es eso, lo que cuesta y lo difícil que es, pero se sienten con derecho a criticar y a aconsejar a diestra y siniestra, porque ellos sí se las saben todas. La necesidad que sienten de ver sus nombres en alguna parte, los suele llevar a foros de Internet, donde con frecuencia meten la pata hasta el muslo, pero se la montan de conocedores de esto y aquello, en lugar de ocupar ese tiempo en estudiar, en aprender y crecer de verdad en lo que se supone que les interesa, porque cuidado, que en esos foros hay mucha gente que mete la pata, pero también hay gente que de verdad sabe de qué está hablando y la diferencia se nota de inmediato.

Otra característica de los “enteraos” es que arman toda una fachada sobre la base de los discos que han escuchado, que casi siempre no pasan de tres ó cuatro. De libros, ni hablar, y de espectáculos vistos, solo un par de los que han llegado a su país y con eso ya se sienten preparados para hablar de flamenco con quien sea e incluso discutir si es el caso. A la salida de un espectáculo, nunca vas a escuchar a uno de estos personajes hablar de la forma en que tal cantó por seguiriya, la manera en que tal bailó por soleá o el tipo de acompañamiento instrumental que había. Mucho menos alguno de ellos te va a decir que esa letra que esta noche escuchó por un estilo ya se la había a otro artista antes pero por otro y porqué le pareció mejor esta o aquella versión, no te van a poder establecer comparaciones porque no han visto nada más, no van a poder comentar la manera en que tal artista enfocó tal cante, tal toque o tal baile en comparación con otro que había visto hacerlo de manera diferente y, en cambio, te van a hacer comentarios como lo rápido que zapateaba fulanito, lo bonito del vestido de sutanita y lo bien que picaba merenganito, porque no pueden darse cuenta de nada más que eso, lo superficial, lo cosmético, lo que en realidad no hacía un espectáculo bueno, mediocre o malo.

Es un mundo curioso, sin duda alguna, y no solo es aledaño al flamenco sino a todos los estamentos del ser humano. Y a veces dicen cosas cuerdas también, hay que reconocerlo, pero esas veces suelen ser muy escasas. Y lo notable es que algunos llegan a transformarse en personalidades respetadas, cuya opinión se toma muy en cuenta. E incluso, por favor toma nota de esto, hasta llegan algunos a dar clases de flamenco, aunque no te lo puedas creer, y para ilustrarte esto con un ejemplo, te transcribo el relato de una fuente cercana que asistía a la clase de música flamenca en una universidad de una ciudad muy importante de Andalucía:

Alumno:

-¿Qué diferencia hay entre la soleá y las alegrías?

Profesor (guitarrista profesional y musicólogo titulado) que tras pensarlo un rato, responde:

-Prácticamente ninguna.


¿Qué...? ¿que tú tampoco lo sabes? Oye...¿no serás uno de ellos...?


Carlos Ledermann

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10 octubre 2006

Festival Internacional de Guitarra "ENTRE CUERDAS-2006"

El próximo Viernes 13 –mal día para los supersticiosos- se inicia en Chile el Festival Internacional de Guitarra “ENTRE CUERDAS – 2006”. En este evento, que además de Santiago hará sonar guitarras en gran parte del país, desde Puerto Montt hasta Copiapó. Estará la guitarra clásica, la guitarra de jazz, la guitarra brasilera, la música llamada “fusión”, la guitarra flamenca, la música chilena, los parientes cercanos de la guitarra como el charango y el cuatro, en fin, una verdadera fiesta para los amantes de nuestro instrumento. Un festival que año a año crece y plantea nuevos desafíos, a la vez que procura copar las expectativas en términos de cursos y clases magistrales además de los conciertos.

Como novedad importante, digamos que este año, por primera vez los denominados Jóvenes Valores tocarán en el mismo escenario que los consagrados chilenos y extranjeros, abriendo cada concierto con una presentación de 15 minutos de duración, por la que, además, se les pagará. “ENTRE CUERDAS” es por ahora una versión pequeña del monstruoso Festival de la Guitarra de Córdoba, donde se encuentran año a año los máximos fenómenos mundiales de la guitarra. No tenemos el nivel de recursos económicos necesario como para crear acá un evento capaz de competir con el de Córdoba, pero sí tenemos absolutamente claro que a todos los participantes hay que pagarles su trabajo y así se ha hecho y se seguirá haciendo, pues no existe ningún motivo para que alguien trabaje gratis, sea profesional de trayectoria internacional, profesional de trayectoria nacional o joven promesa: todos trabajan para entregar lo mejor de sí mismos y eso debe ser reconocido y remunerado.

Hace diez años, cuando junto a un grupo de idealistas iniciamos el Festival de Guitarra Flamenca de Santiago, solo contábamos con la buena voluntad del centro Cultural de España que ponía su auditorio a disposición del festival y nada más, todo lo hacíamos a pulso y sin más combustible que las tremendas ganas de crear algo importante. Y no solo fue la vitrina más importante para nuestro flamenco en esos años, sino que además en las últimas tres ediciones se pagó a todos los participantes y pudimos traer desde España a Oscar Herrero y Paco Serrano y para cuando ese festival dejó de hacerse, ya habían manifestado su interés en venir figuras como el joven Javier Conde y Jerónimo Maya.

Posiblemente la característica más importante de este festival es el hecho de dar cabida a casi todas la expresiones de la guitarra, por lo menos al mayor número posible de ellas de acuerdo a la idea que tenemos de lo que debe ser un encuentro como éste. Alguien podrá sentirse insatisfecho por la ausencia del rock en “ENTRE CUERDAS”, pero por alguna razón en los grandes festivales internacionales de guitarra tampoco está incluido. Tal vez el rock tampoco se sentiría muy a gusto en el contexto de “ENTRE CUERDAS”, porque es otro público y con otras inclinaciones musicales y el rock, en cualquier caso, tiene su propio público y tiene también mucho más espacios para mostrarse que cualquiera de las corrientes guitarrísticas que hay en este festival.

En cinco de sus seis ediciones, “ENTRE CUERDAS” ha contado con el apoyo de FONDART. Este año, las entradas a los conciertos no se pagan: son completamente gratuitas y solo hay que preocuparse de llegar a buena hora para conseguir asiento en los auditorios del Instituto Cultural de Las Condes, el Centro Cultural de España y el Goethe Institut, en Santiago y por supuesto en los de regiones.

Concluida esta etapa, dará comienzo el Festival de Guitarra “ENTRE CUERDAS–REGIONAL”, que supone conciertos en diecisiete comunas (17) de la Región Metropolitana, tales como Maipú, Padre Hurtado, Melipilla, El Monte, Talagante o San José de Maipo, entre otras. Los guitarristas que toman parte en esta segunda etapa, son prácticamente los mismos de la etapa internacional con excepción de los extranjeros, aunque también aparecerán caras y guitarras nuevas.

Estamos infinitamente agradecidos de las instituciones de todo tipo que han apoyado este certamen, desde entidades comerciales hasta embajadas, pasando por universidades, estamentos culturales, radios. Esperamos retribuir ese respaldo con un festival memorable, que deje a todos contentos. Estamos trabajando algunas ideas realmente espectaculares para el 2007, y en la medida que se vayan cristalizando las pondremos en conocimiento de ustedes.

Toda la información de conciertos, escenarios y actividades paralelas puede encontrarse en www.entrecuerdas.net

Nos vemos.

Carlos Ledermann

28 septiembre 2006

Un par de reflexiones

Todos los días pienso que lo maravilloso de este invento llamado Internet es que ha venido a solucionar una cantidad enorme de problemas e inconvenientes que hasta antes de la aparición de este fenómeno, simplemente no tenían solución. Es verdad que, por contrapartida, para muchos otros efectos Internet ha sido un verdadero generador de problemas que van desde los conflictos al interior del núcleo familiar porque algunos de sus miembros han entrado de lleno y muchas veces con pronóstico reservado en el vicio del chateo, hasta el bajo rendimiento laboral de otros que han caído en el de la navegación por páginas de diversa temática en horas de trabajo, y yendo mucho más lejos, el problema que tienen las transnacionales con eso que llaman “la piratería” de música, libros, cine y todo lo que se pueda bajar con un buen programa destinado a ello.

Respecto a este tema tengo mi personal visión, pero no es el caso contártela ahora, lo dejo para otro momento. Solo te diré que si bien estoy consciente de que para esos holding el tema es un problema muy serio -porque en cosa de apenas unos pocos días sus productos se devalúan de tal manera, que de costar X suma de dinero pasan a tener como único precio un simple clic- me alegra mucho ver que gracias a esa posibilidad, ahora los aficionados flamencos pueden estar completamente al día en materia de publicaciones que antes teníamos que esperar a veces hasta años para poder adquirirlas. Y mientras el mercado no invente una solución valedera, esta vía seguirá siendo la única para paliar el problema de la economía, especialmente cuando vemos que si alguien compra un disco por Internet, se encuentra con que además del precio del CD, tiene que pagar gastos de envío y con un recargo especial, porque parece que Latinoamérica, que para los tenderos europeos entra en el casillero “resto del mundo”, es una comarca que en realidad está en la luna.

Pero cuando me senté a escribir este artículo, fue para abordar otro punto que tiene que ver con esto. Cuando no teníamos Internet y queríamos publicar algunas de nuestras actividades artísticas, teníamos que acudir a la redacción de un diario, averiguar dónde estaba la sección “espectáculos”, presentarnos con quien tuviera la gentileza de atendernos, hacer lo humanamente posible por caerle bien y además ser breves porque los periodistas siempre están apurados. Si todo andaba bien, conseguíamos que nos publicaran un concierto, pero tampoco había que ser muy insistentes, porque el espacio –que siempre es muy poco para la música más elaborada que la baladita de amor 3 minutos- no estaba asegurado: en ese tiempo, si Julio Iglesias amanecía un día con estreñimiento, lo que uno había conseguido era instantáneamente eliminado y con ese espacio más otro y otro que eran usurpados, el Sr. Iglesias ya podía hacer que su problema de pereza intestinal fuera conocido hasta en el rincón más polvoriento del mundo. Y lo mismo sucedía con los procesos de blanqueamiento epidérmico de Michael Jackson y sucedía y sigue sucediendo en este país con algunas figuras que se autodenominan artistas, o sea persona que cultiva y produce ARTE…

Bien, poco a poco la sección espectáculos de cualquier diario, fue asumiendo que si seguía en la línea de darle un espacio, por ínfimo que fuera, al arte real, se empezaba a quedar atrás respecto al del lado, que ya había eliminado esa escasa alternativa y ahora llenaba las páginas, y ahora también la portada, de espectáculos que daban –y siguen dando- algunas señoritas que nadie reconoce si se visten y mucho, pero muchísimo menos, si llegan a decir algo medianamente inteligente. Pero eso vende. Entonces, y vuelvo a la llamada piratería, si eso vende y de dinero estamos hablando, entonces cuando compro un diario, estoy obligado a comprar la estupidez institucionalizada porque es parte importante de ese diario, y si así están las cosas digo que me parece de toda justicia que, por otra parte, haya alternativas para obtener gratuitamente lo que nos interesa a los que no estamos pendientes de las siliconas y las fulguraciones intelectuales de unas cuantas ...........

No, no soy Opus Dei, no soy UDI y no soy un puritano ni un moralista –“¡¡güena”, solo eso me faltaba!!- pero me irrita la piel ver que hoy en día es casi imposible tener un espacio en la prensa escrita y ya no estoy hablando solo de mí ni de ti: estoy hablando de todos aquellos que han estudiado como enfermos por cantidad de años para perfeccionarse y entregar algo de valor estético, cultural y espiritual y no lo pueden publicar, porque hoy hay unas cuantas damas a las que les basta con eructar para que las páginas de los diarios se llenen de reportajes, preguntas estúpidas y largas reflexiones acerca de las razones del eructo, si ese acto reflejo estará denunciando un posible cáncer gástrico o no sé qué secuela de maltrato sufrido en la infancia o simplemente será producto de la noche que pasaron con no sé qué deportista.

Pero hay más: hoy, a muchísimos periodistas les gusta mucho más hacer la noticia que cubrirla y entonces se transforman en estrellas de los medios y ya está: de reporteros a reporteados. Y hay también una nueva institución, que son estos pequeños dioses que sin más parámetros que los que configuran su personal forma de evaluar, no siempre respaldada por un nivel cultural muy desarrollado, deciden de manera absolutamente arbitraria qué es noticia y qué no lo es, o sea, de qué debe enterarse el lector de su diario y de qué no y esto, repito, a partir de lo que a ellos les interesa y les gusta, no de lo que podría ser un aporte para los demás. Y si por alguna razón caíste en desgracia con alguno de estos oráculos -como voy a hacer yo si leen esto, y me importa diez huevos- puedes estar seguro de que de ti simplemente no se habla más.

Entonces, ante este sombrío panorama, vuelvo al origen de este artículo: somos muy afortunados de contar hoy con Internet como canal de comunicación, porque a través de este mágico invento podemos publicar nuestras actividades, convocar a quienes quieran asistir, decir lo que pensamos, mostrar lo que hacemos, contactarnos con otros que hacen lo mismo, estar aquí y allá y en definitiva, existir. Y esto no es solo para los que queremos hacer arte porque eso es lo que hemos estudiado y para eso nos hemos preparado, sino también para todos los estamentos a los que la prensa sencillamente no está dispuesta a tomar en cuenta porque “no son noticia”. Por favor ¡¡¡si hasta el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes promueve sus actividades por Internet…!!!

Y es gracias a Internet que yo puedo contarles que el tercer concierto de mi gira nacional, que debía tener lugar el fin de semana del 12 de Octubre en el Teatro Regional del Maule, ha debido reprogramarse para el día 1º de Diciembre, porque debido a una de esas situaciones que siempre proceden “de arriba” me quitaron la fecha porque debían ocuparla “Los Jaivas”, así de sencillo. Soy desde mi juventud un seguidor de “Los Jaivas”, de hecho el grupo es de mi tiempo y los vi aparecer como unos hippies medio timidos con su flautita dulce y su “Todos Juntos” y los he visto crecer hasta llegar donde han llegado. Pero no me agrada que ellos acepten ser impuestos a costa de lo que sea y se perjudique a quien se perjudique. Sospecho que a alguien “de arriba” le gustan mucho “Los Jaivas”, entiendo que ellos representan muchas cosas que yo no represento y que son la voz oficial en muchos aspectos, pero por favor, no me vengan después a hablar ni los amigos “Jaivas” ni nadie de arriba ni de abajo, ni de esta mano ni de esta otra, de respeto, de camaradería y “valoración de todas las expresiones”.

A mí, te lo digo en serio, me daría mucha vergüenza enterarme de que, con el pretexto que sea, para que yo toque en determinado lugar y en determinada fecha, a otro sencillamente le quitaron su fecha y su concierto, que estaban programados desde muchos meses antes.

Carlos Ledermann

03 septiembre 2006

¿Quieres dedicarte a esto? 3ª parte y final

Hoy pongo fin a esta serie de tres artículos. Los dos primeros han estado dedicados a mostrarte algunas cosas que posiblemente no sabes ni conoces, no para disuadirte de nada sino para invitarte a tener en cuenta que llegar lejos como te has propuesto no es tan sencillo como parece y tendrás que superar varios escollos. Este último es, si me lo permites, una serie de consejos y apreciaciones de alguien que seguramente lleva más años en el flamenco que tú en este mundo.

Prosigo: aquél que estudia muchas horas y toca muy bien en casa, es lo que llamamos un “guitarrista de pijama”. Que en tu casa te digan que eres un fenómeno es normal, pero lo importante es que lleguen a decírtelo fuera de allí e idealmente que no te lo digan: que alguien lo escriba donde los demás puedan leerlo.

Permíteme ayudarte recordándote algunas cosas importantes: el estudio es el mejor camino, siempre y cuando además de sumar muchas horas, se sume también aprendizaje, entendimiento e internalización de lo que se toca. También es importante estudiar aunque no se tenga compromisos artísticos fechados, porque cualquier día suena el teléfono y es que te están llamando para ofrecerte una actuación y ante esa eventualidad tienes que estar preparado.

No te obsesiones con ser mejor que éste o aquél, porque de eso no se trata. De hecho, hagas lo que hagas, nunca vas a tener más experiencia y más conocimiento que el que empezó mucho antes que tú: si un automóvil parte a 100 kmts. por hora y otro parte a la misma velocidad un minuto después, el segundo siempre irá atrás del que salió primero. En otras palabras, no te sobrevalores ni te desubiques. Te pongo un ejemplo: hace un tiempo alguien me envió un link para que visitara un foro (cosa que no suelo hacer pues los foros me repugnan) y leyera un recado que un joven latinoamericano le enviaba a Paco de Lucía, diciéndole “Paco, tú estás acabado, y yo te voy a superar en todo”. Si los niveles de estupidez de ese pajarito -que evidentemente no sabe ni se ha enterado de nada, pero de nada- llegan a esos extremos, algo me dice que tampoco va a ser muy inteligente a la hora de planificar su carrera y lo más probable es que en lo único en que pueda superar a Paco de Lucía sea en capacidad para comer hot-dogs…
Sé humilde, no te creas lo que no eres, porque si lo fueras, los demás ya lo sabríamos, de eso pierde cuidado: el verdadero nivel artístico siempre trasciende cuando hay talento.

No olvides que siempre habrá quien o quienes estarán por sobre ti ya sea porque empezaron antes, porque saben más, porque tocan su propia música, porque tienen más trayectoria y más experiencia o porque son más conocidos que tú : esos son tus mayores. Te aconsejo tener la misma actitud ante el trabajo de esos mayores y nada mejor para ilustrar esta idea que citar las sabias palabras del maestro Manolo Sanlúcar: “asegúrate de si aquello que no te gusta está exento de valores o si, tal vez, aún no estás preparado para sentirlo o comprenderlo, pues la arrogancia cierra las puertas del conocimiento”. Clarito ¿verdad?

También te aconsejo aprender lo más temprano posible a distinguir entre tus pares y quienes no lo son. El hecho de que tú toques muy bien la guitarra flamenca no te pone en el mismo nivel de tus mayores. No eres uno de ellos así que no creas que puedes tratarlos de a y mucho menos darles consejos o emitir opiniones que ellos no te han pedido, porque todavía hay demasiadas cosas que tú no sabes. Si ellos te preguntan, opina con respeto y con prudencia. Si no lo hacen, calla y aprende, porque ellos han recorrido un camino que tú recién sueñas con empezar y por lo mismo seguramente hablarán de cosas que tú ignoras, lugares y personas que no conoces y utilizarán términos que tampoco dominas. Tú, date por contento con el solo hecho de que te permitan estar un rato entre ellos, escucharles hablar, opinar, recordar y tal vez, tocar. Si eres inteligente y sabes apreciarlo, seguramente ese rato habrá sido para ti una gran clase magistral y, encima, gratuita.

Procura tener profesores vigentes, en plena actividad, porque los que nunca se han subido a un escenario o lo han hecho muy escasamente, pueden enseñarte mucho en teoría, pero no saben realmente lo que se siente ahí arriba, no pueden anticiparse a lo que a ti te va a pasar para prevenirte y aconsejarte; no conocen la adrenalina, no tienen experiencia escénica, no saben hacer una ficha técnica ni una prueba de sonido. Si eso no es posible, trata de tomar clases con alguien cuya trayectoria respalde los conocimientos que te está transmitiendo: podría ocurrir que ese maestro esté retirado y ya no toque en público, pero lo hizo por muchos años y lo que vivió y recorrió es un producto sin fecha de vencimiento. Acércate a aquellos cuya experiencia está garantizada por su trayectoria, no a los que se la montan de profesores cuando no saben ni para ellos mismos. Cuidado con los embusteros, que en esto abundan, que te cuentan todo tipo de aventuras artísticas de las que no hay una sola prueba tangible y concreta.

Cuando lleves un par de años estudiando, ojala no antes porque no vas a tener ni conocimientos ni elementos de referencia, empieza a intentar la composición de falsetas simples, porque desde ahí arrancará tu personal manera de componer. En el flamenco la tradición es la tradición y si bien es importante tocar la música de los mayores por lo mucho que se aprende de ella, aún más importante es componer la propia música y crear una propuesta personal. Aquí no se trata de saber tocar muchas falsetas, porque eso lo hace cualquiera con buen oído y buenos dedos: de lo que se trata es de saber de flamenco y para eso necesitarás leer mucho.

Durante una etapa inicial, atrévete a tocar completamente solo, no te escondas detrás de muchos acompañantes porque eso implica que corres el riesgo de ahogar tu guitarra en medio de las sonoridades que te acompañan. Valórate en la medida justa y no pretendas cobrar más de lo que corresponde al verdadero nivel en que tú estás, incluso al comienzo trata de tocar mucho y sin cobrar nada, pues tu primera inversión tiene que ser aquello que hagas por mostrar lo que sabes hacer y dar a conocer tu nombre. No hay receta mejor que la más antigua: trabaja, trabaja, trabaja, estudia y progresa todo lo que puedas. Si realmente eres un fenómeno, todo lo demás vendrá solo.

Si estos tres artículos te han desanimado y ahora no sabes si seguir adelante o no, quiere decir que no has entendido el objetivo de estos escritos. Si ahora tienes dudas respecto a lo que podrás o no lograr, te sugiero que recuerdes siempre que todos estos procesos, en la música, en el fútbol, en la ingeniería o en la crianza de ganado, son fundamentalmente piramidales: si el proceso lo empiezan 100, lo terminan 20 y de esos 20, realmente buenos son 10 y de los 10 son excelentes apenas 5 y de los 5 triunfan 2 ó 3. El éxito no está garantizado para nadie y no transformarte en un fenómeno internacional no significa que hayas fracasado. Como tantas actividades del ser humano, el flamenco es para el que puede, no para el que quiere. Si ser un artista famoso, viajar por el mundo dando conciertos y grabar discos memorables fuera tan sencillo como llegar y hacerlo, los flamencos famosos serían cientos de miles en cada país y tú sabes que eso no es así.

Lo dije al principio: muchas veces he escuchado a jóvenes que querían dedicar su vida a esto y con justo derecho soñaban con alcanzar objetivos muy importantes, pero no se habían detenido ni un solo minuto a pensar en muchas cosas que inciden en el logro de tales objetivos, en los inconvenientes, en lo que sería necesario saber, en tantos parámetros que influyen y determinan el resultado de la gestión, desde más allá de las horas de estudio de la guitarra. A los que son mis alumnos siempre les he explicado todo esto, pero esta vez me pareció que podría aportar algo compartiendo, con quienes no lo son y quieran leer estos tres artículos, aquello que yo he aprendido durante cerca de 30 años trabajando en el flamenco, creciendo y viendo crecer a otros.

Si te sirve, me doy por contento. Si piensas que no te sirve, olvídalo, pero ojala nada te lo recuerde.

Sé fuerte, amigo, yo sé que es difícil pero si no estás dispuesto a pararte muchas veces, sacudirte el polvo y seguir caminando, entonces tal vez tu futuro no esté en esta profesión.

Carlos Ledermann