
13 septiembre 2007
¿Cosa del pasado...?

30 julio 2007
Un libro imprescindible
Norberto Torres Cortés, francés de nacimiento, hijo de padres andaluces y residente en Huércal de Almería (España), debe ser hoy por hoy el estudioso, analista, comentarista y crítico de guitarra flamenca, si no el que más, uno de los más capacitados y calificados con que contamos.
Recientemente ha publicado su libro “HISTORIA DE LA GUITARRA FLAMENCA” (Editorial Almuzara S.L.) que constituye sin duda un punto de referencia obligado para todo aquél (o aquella) que esté interesado en la guitarra flamenca ya sea como aficionado, como estudiante o como profesional. Se han escrito páginas interesantes respecto al toque flamenco, de eso no cabe la menor duda y las han escrito personalidades altamente especializadas en el tema flamenco de manera global, pero no completamente dedicadas a la guitarra. Todavía son muy pocas las publicaciones dedicadas a la guitarra flamenca si comparam
os su número con el de las publicaciones editadas en torno al cante, pero reconocemos y agradecemos los trabajos de José Manuel Gamboa, Faustino Núñez, Eusebio Rioja y Ángel Álvarez Caballero, entre otros. Pero una cosa es una mirada al mundo de la guitarra, por detenida que sea, y otra muy diferente un libro de 245 páginas exclusivamente dedicado al tema.Eso es lo que Norberto nos ofrece en este libro, que aborda el proceso histórico de la guitarra en el flamenco desde la segunda mitad del s. XVIII en adelante y pasa por temas tan importantes como los primeros guitarristas flamencos, el método de Rafael Marín (publicado en 1902), las primeras grabaciones, Don Ramón Montoya, Niño Ricardo, Sabicas y Mario Escudero, Manuel Cano, Víctor Monge “Serranito”, Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía, toda la generación posterior a ellos, la situación actual de la guitarra flamenca, las nuevas afinaciones, las nuevas tendencias, hasta la escritura musical y la pedagogía en el género.
El libro demuestra un nivel de preparación y conocimiento del tema sumamente profundos. La bibliografía consultada es alucinante y las 101 notas agregadas (de las que habitualmente van a pié de página, pero en este caso están todas reunidas al final) dan como resultado un volumen que debe leer con detención toda persona que, más que tocar notas en su guitarra, quiera SABER sobre lo que está haciendo y quiera ampliar y mejorar su cultura flamenca, si a esto se dedica.
Salpicado de sabrosas anécdotas y lleno de interesantísimos alcances y observaciones del autor, este libro aclara por fin un panorama que hasta ahora se ha mantenido un tanto en penumbra, del mismo modo que algunas figuras del baile ponen a los guitarristas y cantaores tras un velo en el escenario para que no les quiten protagonismo visual. Este velo, esta penumbra en que la guitarra flamenca ha estado sumida, se debe a varias razones que no debemos ignorar: la primera, la falta total de consideración que ha afectado a la guitarra y a los guitarristas en el flamenco, en beneficio del cante.
Segunda y relacionada con la anterior, al hecho de que las publicaciones sobre cante deben sumar fácilmente el 80 ó el 85% de lo que se ha escrito en torno al arte flamenco y cuando planteo esas cifras porcentuales, lo más probable es que todavía me esté quedando corto.
Tercera, en muchos congresos, encuentros o festivales flamencos se encargan conferencias sobre el tema de la guitarra y afines a personas cuya especialidad es el cante y que para no perder ni la oportunidad de dictar cátedra, ni el protagonismo (ni la paga), aceptan hablar de algo que no conocen en lugar de dar un paso al lado y asumir que de eso o no saben, o saben muy poco.
Cuarta, a quién podría interesarle –parece pensarse por allí- lo que pueda haber en la historia de un instrumento que sigue siendo aceptado en tanto mantenga su actitud de sumiso sirviente del cante, por favor, “qué historia puede tener aquello”.
Quinta: la guitarra, el guitarrista, es siempre el culpable de todo lo que sale mal. Como se pierda el compás, JAMÁS el que canta o el que baila van a aceptar que el error fue de ellos y siempre darán una mirada fulminante al que toca, culpándole de todos los males sobre la tierra. Lo raro es que todavía ni cantaores ni bailaores han descubierto todavía con qué instrumento reemplazar a la guitarra y tal vez se deba a que el día que encuentren ese instrumento será necesario que quien lo toque pueda –como el guitarrista- componerle la música a sus espectáculos flamencos. Ahora hay muy buenos pianistas que podrían ser una alternativa, pero cuidado: no en todos los festivales de verano hay un piano disponible y llevar uno puede ser muy caro entre transportes y seguros.
Podría seguir enumerando razones para esta postergación de siempre, pero no quiero alejarme del tema, aunque sí les quiero contar que esto, lejos de cambiar, sigue siendo así: para mediados de Julio, en una localidad cercana a Córdoba, estaba programado un festival flamenco importante. Ya circulaban los volantes y la publicidad de ese encuentro durante los días del Festival de la Guitarra y, vaya paradoja, se mencionaba a todos los cantaores y a todos los bailaores que tomarían parte en ese encuentro y no se mencionaba a uno solo de los guitarristas, en circunstancias de que los que iban a tocar allí eran nada menos que Manolo Franco y Manuel Silveria, entre otros…
Volvamos al libro de Norberto Torres, que hacia el final aborda incluso el tema de la guitarra flamenca fuera de España, las diversas corrientes estilísticas que se practican en el extranjero incluyendo también lo que Torres denomina “la corriente perversa” aludiendo a los mestizajes comerciales y a las formas deformadas que venden como flamenco un producto diet y que compran por millones aquellas personas que Torres refiere certeramente como “públicos no informados sobre flamenco, ávidos de clisés y actitud naïf”. Esa parte se cierra con una contundente declaración de Paco de Lucía respecto de Ottmar Liebert y su “Nouveau Flamenco”.
Lo recomiendo responsablemente y a ojos cerrados: si quieres saber de guitarra flamenca, estudia y escucha mucho, pero no dejes de leer este libro único, fundamental e imprescindible, respaldado no solo por los tremendos conocimientos que su autor posee sino también por un hecho que no todos conocen: Norberto es, además, un gran guitarrista flamenco, de modo que ni inventa, ni supone, ni miente.
Carlos Ledermann
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26 noviembre 2006
Y siguen utilizando la guitarra...
ecesario si se trata de reivindicar a la guitarra flamenca.19 octubre 2006
El curioso mundo de los "enteraos"
03 septiembre 2006
¿Quieres dedicarte a esto? 3ª parte y final
puedan leerlo.
Permíteme ayudarte recordándote algunas cosas importantes: el estudio es el mejor camino, siempre y cuando además de sumar muchas horas, se sume también aprendizaje, entendimiento e internalización de lo que se toca. También es importante estudiar aunque no se tenga compromisos artísticos fechados, porque cualquier día suena el teléfono y es que te están llamando para ofrecerte una actuación y ante esa eventualidad tienes que estar preparado.
No te obsesiones con ser mejor que éste o aquél, porque de eso no se trata. De hecho, hagas lo que hagas, nunca vas a tener más experiencia y más conocimiento que el que empezó mucho antes que tú: si un automóvil parte a 100 kmts. por hora y otro parte a la misma velocidad un minuto después, el segundo siempre irá atrás del que salió primero. En otras palabras, no te sobrevalores ni te desubiques. Te pongo un ejemplo: hace un tiempo alguien me envió un link para que visitara un foro (cosa que no suelo hacer pues los foros me repugnan) y leyera un recado que un joven latinoamericano le enviaba a Paco de Lucía, diciéndole “Paco, tú estás acabado, y yo te voy a superar en todo”. Si los niveles de estupidez de ese pajarito -que evidentemente no sabe ni se ha enterado de nada, pero de nada- llegan a esos extremos, algo me dice que tampoco va a ser muy inteligente a la hora de planificar su carrera y lo más probable es que en lo único en que pueda superar a Paco de Lucía sea en capacidad para comer hot-dogs…
Sé humilde, no te creas lo que no eres, porque si lo fueras, los demás ya lo sabríamos, de eso pierde cuidado: el verdadero nivel artístico siempre trasciende cuando hay talento.
No olvides que siempre habrá quien o quienes estarán por sobre ti ya sea porque empezaron antes, porque saben más, porque tocan su propia música, porque tienen más trayectoria y más experiencia o porque son más conocidos que tú : esos son tus mayores. Te aconsejo tener la misma actitud ante el trabajo de esos mayores y nada mejor para ilustrar esta idea que citar las sabias palabras del maestro Manolo Sanlúcar: “asegúrate de si aquello que no te gusta está exento de valores o si, tal vez, aún no estás preparado para sentirlo o comprenderlo, pues la arrogancia cierra las puertas del conocimiento”. Clarito ¿verdad?
También te aconsejo aprender lo más temprano posible a distinguir entre tus pares y quienes no lo son. El hecho de que tú toques muy bien la guitarra flamenca no te pone en el mismo nivel de tus mayores. No eres uno de ellos así que no creas que puedes tratarlos de tú a tú y mucho menos darles consejos o emitir opiniones que ellos no te han pedido, porque todavía hay demasiadas cosas que tú no sabes. Si ellos te preguntan, opina con respeto y con prudencia. Si no lo hacen, calla y aprende, porque ellos han recorrido un camino que tú recién sueñas con empezar y por lo mismo seguramente hablarán de cosas que tú ignoras, lugares y personas que no conoces y utilizarán términos que tampoco dominas. Tú, date por contento con el solo hecho de que te permitan estar un rato entre ellos, escucharles hablar, opinar, recordar y tal vez, tocar. Si eres inteligente y sabes apreciarlo, seguramente ese rato habrá sido para ti una gran clase magistral y, encima, gratuita.
Procura tener profesores vigentes, en plena actividad, porque los que nunca se han subido a un escenario o lo han hecho muy escasamente, pueden enseñarte mucho en teoría, pero no saben realmente lo que se siente ahí arriba, no pueden anticiparse a lo que a ti te va a pasar para prevenirte y aconsejarte; no conocen la adrenalina, no tienen experiencia escénica, no saben hacer una ficha técnica ni una prueba de sonido. Si eso no es posible, trata de tomar clases con alguien cuya trayectoria respalde los conocimientos que te está transmitiendo: podría ocurrir que ese maestro esté retirado y ya no toque en público, pero lo hizo por muchos años y lo que vivió y recorrió es un producto sin fecha de vencimiento. Acércate a aquellos cuya experiencia está garantizada por su trayectoria, no a los que se la montan de profesores cuando no saben ni para ellos mismos. Cuidado con los embusteros, que en esto abundan, que te cuentan todo tipo de aventuras artísticas de las que no hay una sola prueba tangible y concreta.
Lo dije al principio: muchas veces he escuchado a jóvenes que querían dedicar su vida a esto y con justo derecho soñaban con alcanzar objetivos muy importantes, pero no se habían detenido ni un solo minuto a pensar en muchas cosas que inciden en el logro de tales objetivos, en los inconvenientes, en lo que sería necesario saber, en tantos parámetros que influyen y determinan el resultado de la gestión, desde más allá de las horas de estudio de la guitarra. A los que son mis alumnos siempre les he explicado todo esto, pero esta vez me pareció que podría aportar algo compartiendo, con quienes no lo son y quieran leer estos tres artículos, aquello que yo he aprendido durante cerca de 30 años trabajando en el flamenco, creciendo y viendo crecer a otros.
Si te sirve, me doy por contento. Si piensas que no te sirve, olvídalo, pero ojala nada te lo recuerde.
Sé fuerte, amigo, yo sé que es difícil pero si no estás dispuesto a pararte muchas veces, sacudirte el polvo y seguir caminando, entonces tal vez tu futuro no esté en esta profesión.
Carlos Ledermann
27 agosto 2006
"¿Quieres dedicarte a esto?" 2ª Parte
Les recuerdo que estos artículos están escritos como una invitación a reflexionar a las personas que tienen el proyecto de dedicarse a la guitarra flamenca en calidad de solistas, quieren ofrecer conciertos en ese formato, quieren grabar discos y viajar por el mundo como resultado del éxito de esos conciertos y discos y no a aquellos cuyo proyecto de vida se basa en el arte del acompañamiento, pues para ese formato los parámetros son otros y ya no dependen solo de la propia gestión o de los propios y personales lineamientos. La intención no es, ni de lejos, disuadir a nadie, sino advertir que antes de tomar la decisión, es bueno saber algunas cosas, nada más.
En Latinoamérica, un buen número de los guitarristas de flam
enco hace su trabajo en el mundo de los pub y restaurantes: como todo trabajo, ese es muy digno y hay gente talentosa, pero de ahí no se salta ni fácil ni directamente al escenario grande ¿porqué? porque los periodistas van a un pub a tomarse un trago o a un restaurante a comer, no a trabajar, y a los directores de los grandes escenarios, que a pubs y restaurantes van a lo mismo que los periodistas -y no a buscar artistas para sus temporadas de conciertos- lo que les interesa es en qué otros escenarios importantes has tocado antes. Puede que en el ámbito de la canción popular esto no sea exactamente así, pero en el de los conciertos y escenarios de conciertos, si tu trayectoria está hecha a base de pubs y restaurantes, tus posibilidades son bastante menores.
Puede haber casos excepcionales, pero no es cuestión de llegar a un teatro y decir “oiga, llegué y quiero tocar aquí” y preguntar qué fechas te pueden ofrecer porque tú eres tú y tocas muy bien, así no funciona esto: a los escenarios importantes se llega por méritos anteriores y no por simple y caprichosa elección personal. Cierto es que también puedes llegar como parte de la compañía de otra persona, pero en ese caso te llevaron, no llegaste ahí por tu prestigio, sino por el de la otra persona y de no ser por esa persona ya veremos si habrías tocado en ese escenario tú solo. Hay muchos que gustan de decir que tocaron en tal o cual teatro, pero no te dicen que solo hicieron un par de temas en un espectáculo de esa otra persona.
No sé si lo sabes, pero te lo cuento: si tú pagas lo que cuesta un escenario importante, el Carnegie Hall te asigna una de sus salas, porque de paso te cuento también que eso no es solo una sala sino tres con distinto aforo y nivel de importancia. Entonces, mucha gente pone en su reseña biográfica que ha actuado en el Carnegie Hall y efectivamente lo ha hecho, pero ¿en cuál de las salas y en qué condiciones? ¿el Carnegie Hall lo buscó para contratarlo o la sala en que tocó fue alquilada? Muchos sellos discográficos y agencias de artistas lo hacen para potenciar el currículum de alguien que les interesa colocar en el mercado, ya que el solo nombre del Carnegie Hall viste de noche cualquier reseña biográfica, pero hablemos en serio: ¿tú tienes quién haga eso por ti?
Hay otro tema que no debe ser ignorado y es el de la edad: si quieres hacer una carrera artística, tendrás que elaborar una propuesta de verdad interesante con objetivos y plazos muy claros: hoy por hoy, nadie despunta después de los 30 años y si no hiciste algo importante antes de eso, las posibilidades de hacerlo después son bastante reducidas. ¿Qué es importante? Haber tocado en lugares de prestigio, haber dado muchos conciertos en instituciones culturales, universidades, auditorios, teatros y temporadas de conciertos donde haya cobertura de prensa y ojala un crítico que escriba algo sobre ti, idealmente algo bueno. Y tendrás que haber viajado lo tuyo, porque el problema es que con un par de conciertos ya saturaste el mercado que una ciudad puede ofrecerte y al tercero lo más probable es que vaya muy poco público. Sí, de acuerdo: a Paco o a Vicente eso no les sucede y más bien les ocurre lo contrario y deben quedarse para agregar conciertos a los programados, pero ellos son ellos y tú no estás en ese nivel.
Entonces, para viajar por tu país tendrás que saber hacer muchas cosas además de tocar tu guitarra. Para empezar, un muy buen dossier de presentación con todos tus antecedentes artísticos. Y tú ¿sabes preparar un dossier con tu currículum artístico? En ese dossier ¿vas a decir la verdad o vas a tratar de impresionar y te vas a inventar viajes que no has hecho, conciertos en teatros que ni siquiera conoces, cursos con profesores a los que no conoces, actuaciones con gente que no te conoce a ti, discos que nunca grabaste y premios que jamás ganaste? No, no es broma, yo conozco a varios que han hecho eso y no una vez.
El punto es ¿con qué elementos de prueba vas a respaldar lo que dices haber hecho? Porque si afirmas haber tocado en tal parte, lo menos que te puedo pedir es el programa de concierto que allí se edita para los asistentes. Si dices haber tomado un curso con tal personaje, supongo que al menos tendrás un certificado que adjuntar; si afirmas haber tocado con tal o cual artista de renombre ¿cómo es que no tienes ni siquiera una foto con él? Y si aseguras haber ganado tal premio, si no puedes mostrármelo, supongo que habrá una foto al momento de recibirlo. Por favor, Siempre habrá quien te lo crea, pero lo mejor no es mentir.
Y con los discos ocurre lo mismo: con los software que existen hoy en día, en mi casa me puedo grabar 200 discos diferentes, y con otros software diseño las 200 carátulas diferentes, pero si no son oficiales, es decir si no fueron financiados por un sello, por una entidad o por un fondo concursable y solo los vendo yo, en mi casa, entonces como cosa de público acceso esos discos no existen, no han tenido criticas buenas ni malas, no han tenido un solo reportaje en prensa por breve que fuera, entonces decir de manera arrogante que tú has grabado muchos discos, sin agregar en mi casa, significa que estás jugando a ser un grande, pero en realidad estás muy lejos de serlo y en el mercado discográfico sencillamente no existes.
Puedes hacer una producción propia, es cierto, pero si no te la ponen en disquerías, si nunca te tocan siquiera un tema en una radio, o se comentan en una revista especializada, solo te queda como mercado el traspaso de una a otra persona, eso siempre ha funcionado y ese mercado es fuerte, pero como elemento para potenciar un currículum, esos discos siguen no existiendo.
Pero estamos hablando de viajar. ¿Tú sabes lo que hay que saber para organizar un viaje de concierto, aunque solo se trate de un concierto? ¿manejas la logística de un viaje de concierto para saber por dónde empezar la gestión y cuales son los puntos prioritarios? ¿un manager…? Ojala consigas uno que quiera trabajar con un principiante que, precisamente por serlo, no está en condiciones de cobrar una cantidad de la que ese manager saque un porcentaje mínimamente atractivo para él.
Viajar tocando como parte de un elenco es muy fácil porque los trámites los hacen otros y la experiencia en organización la tienen otros y hasta el miedo escénico es compartido, pero organizar y hacer una gira de conciertos por varias ciudades tocando como solista es algo que no cualquiera hace y mucho menos en Latinoamérica.
Por esta semana, solo te diré algo más: a mi modesto entender, una carrera exitosa se hace aprovechando de manera total cada oportunidad que se presente: si te invitaron, por ejemplo, a un festival de guitarra o a una temporada de conciertos de verano, tienes que hacer tu trabajo tan bien como seas física y mentalmente capaz, para que te vuelvan a invitar. Si esa segunda invitación nunca llega, ponte a revisar en qué fallaste y no le eches la culpa a una uña, al pegamento, que las luces, que las cuerdas, que la cejilla, que el sonido: una mala noche, la tiene cualquiera pero cuando es bueno en lo suyo los demás lo perciben, aunque los factores externos hayan estado en su contra.
La próxima semana, la tercera parte y final.
Carlos Ledermann
20 agosto 2006
¿Quieres dedicarte a esto? 1ª Parte
Lo segundo que tiene que ocurrir, es que aún cuando te des cuenta de que eres mejor que la media, asumas esa situación como resultado de un buen trabajo y no le abras la puerta a la arrogancia ni un miserable centímetro.
Lo tercero, que cuando tengas que dar un examen, o cuando tengas que tocar delante de terceros, sean estos parientes o desconocidos, los nervios no te traicionen y malogren tu perfomance llenándola de errores y hasta tengas que parar o repetir pasajes.
Lo cuarto, que conforme vayas superando etapas seas capaz de darte cuenta de que no sabes nada y todo está por aprender. Los “enteraos” que creen saberlo todo y hasta se creen en condiciones de alternar de tú a tú con los que están por sobre ellos, son lejos los peores.
Lo quinto que tiene que suceder, es que adquieras un nivel suficientemente notable como para que tu profesor te elija para tocar en unos cuantos lugares, una muestra de alumnos, una graduación de tu colegio, un encuentro de arte joven o eventos similares. Ganarte la confianza y el respeto de tu profesor tiene que ser tu primer gran logro. De ahí en adelante, cuando termines los estudios regulares, tendrás que enfrentar una larga serie de realidades que hasta ese momento desconoces por completo y por lo mismo crees que estás en camino de transformarte en un profesional, legítimamente lleno de proyectos e ilusiones, pero descolgado de ciertos vericuetos que hay que conocer y recorrer con éxito para recién empezar una carrera artística con medianas proyecciones. ¿Quieres y te sientes en condiciones de grabar un disco? Bien, aquí surgen algunas preguntas como por ejemplo:
¿Qué vas a grabar?
¿Qué has compuesto tú como para tener una propuesta personal interesante?
¿Conoces el medio discográfico de tu país y cómo funciona?
¿Qué te hace pensar que a un sello discográfico le ha de interesar invertir dinero en alguien a quien nadie conoce y que pretende grabar una música que sigue siendo gusto de un grupo muy reducido de personas?
¿No crees que además ese sello preferiría a un español para grabar un disco de guitarra flamenca?
¿Porqué habrían de creer en el sello que tú, que no lo eres, puedes hacer música flamenca que se pueda vender para recuperar lo invertido en producir tu disco?
¿Sabes lo que cuesta monetariamente la cantidad de horas de estudio de grabación que vas a necesitar para grabar tu disco?
¿Quién te va a diseñar la portada?
¿Cuántas copias pretendes hacer?
¿Sabes cuánto vale esa cantidad de copias?
¿Tu papá está en condiciones de financiar eso?
En realidad ¿quiere él pagar eso?
¿Cómo vas a hacer la distribución de tu disco?
¿Cómo vas a hacer la promoción de tu disco?
¿Sabes cuánto cuesta eso, cómo se hace y dónde se hace?
Prosigamos. También quieres dar conciertos. Lo más probable es que quieras tocar en los mismos escenarios en que has visto tocar a los que llevan más tiempo que tú, porque como además piensas que tocas mejor que ellos ¿porqué no te van a abrir las puertas de esos escenarios? Perfecto: lo primero que vas a tener que hacer es convencer a la o las personas encargadas de programación de esos escenarios, de que tú tienes los méritos para estar allí y eso no va a ser nada sencillo, porque lo primero que te van a preguntar es quién eres tú, dónde has tocado antes y cuál es tu trayectoria previa, porque algo sí hay que debo advertirte: nadie aparece de la nada y se sube a un escenario importante simplemente porque piensa que lo puede hacer. Los escenarios importantes lo son por las personas que han pasado por él, no porque sean bonitos y tengan bonita iluminación. En otras palabras, mientras más notables sean los artistas que han pasado por un determinado escenario, más difícil va a ser que lo haga alguien que no está a la altura de esos predecesores. Hay casos, claro, en que el poder económico de los padres les permite arrendar un teatro para que un joven toque, pero esa es en sí misma una situación anormal que no debe llevarlo a cometer el error de creer que tocó allí porque es un fenómeno: su padre pagó para que le dejaran tocar allí, pero la verdad es que nadie de esa institución lo llamó para invitarle a tocar o para contratarlo, o sea que, en estricto rigor, a ese joven no lo buscaron.
Vuelvo a ti, que estás leyendo este artículo. Además de todo lo anterior, los encargados de programación van a querer leer recortes de prensa en que aparezcas tú, por una razón muy sencilla: si no tienes recortes de prensa, es porque no has salido en la prensa y si no has salido en la prensa, lo más probable es que seas un chico simpático y emprendedor que toca bien la guitarra, pero en concreto y para efectos de contratos para temporadas de conciertos, sigues no siendo nadie. Sé que esto te puede parecer un poco sanguinario, pero no lo estoy haciendo con mala intención, sino con el propósito de que frente a la duda vital que supone decidir entre dedicarse a esto o no hacerlo, al menos te hagas una idea de todo lo que hay que saber y pensar antes de tomar tan trascendental decisión.
En otro momento prosigo.
Carlos Ledermann
19 junio 2006
Aprendiendo a oscuras
a trabajar en la composición de una pieza. Si la idea es trabajar la técnica, haremos diversos ejercicios destinados a aspectos en particular que necesitamos reforzar o perfeccionar. Pero hay otras actividades que deberíamos hacer, orientadas a afinar nuestra relación con el instrumento y que en general veo que muy pocos guitarristas desarrollan y que tienen que ver, por ejemplo, con la mecánica de la pulsación en las dos familias de cuerdas que hay en la guitarra: las primas y las bordonas. Es evidente que pulsar la segunda cuerda no tiene relación de fuerza e intención con pulsar la quinta, ya que ambas requieren de dinámica muy diferente. Cuando hacemos un ejercicio de picado, es aconsejable reparar conscientemente en estas diferencias y asumirlas como una dificultad más que superar.Pero tal vez uno de los ejercicios más alucinantes sea el que consiste en trabajar completamente a oscuras, ya que al quedar privados de las dimensiones y las relaciones tiempo-espacio, que dependen de la vista, estamos a merced de la memoria y de nuestra propia motricidad fina. Es lo que un amigo define como “la memoria de los dedos”. Si queremos saber hasta qué punto dominamos un ejercicio o una falseta, es bueno tocar a oscuras. Pero también es bueno a oscuras tomar la guitarra, desprenderse de todo concepto técnico y estético y empezar a producir notas de manera aleatoria, donde los dedos vayan cayendo lo más al azar posible. Evitar el apuro, que de eso no se trata en absoluto, sino de hacerlo muy pausadamente, solo negras (ojalá blancas) y en tiempo lento, pero escuchando con total atención la nota producida, su color, su textura, su timbre y su intención, es decir, abandonarse al acto de producir sonidos e ir analizando todos estos puntos cada vez que se produce uno nuevo. Es verdad que si hay un dedo puesto y otro pulsando, algo va a sonar, pero ¿cómo va a sonar? ¿cómo queremos que suene? ¿cómo nos gustaría que suene? ¿es así como sonamos en realidad o este sonido es solo el que estamos produciendo aquí y ahora?
El tema del sonido es complejo, qué duda cabe, pero no hay que desatenderlo y este ejercicio a oscuras arroja muchas respuestas a nuestras interrogantes debido a que no estamos tocando nada en particular, no estamos pendientes de una línea melódica definida ni de un entramado armónico, no estamos tratando de tocar una falseta o una pieza concreta y de sonar como suena en el disco del que la sacamos, no estamos tratando de ser veloces ni de impresionar a nadie: sencillamente estamos produciendo sonidos, pero más concretamente estamos a solas y a oscuras con nosotros mismos y estamos escuchando nuestros propios sonidos. Este ejercicio sirve también para calibrar milimétricamente nuestros movimientos, para averiguar si cuando estamos privados de la visión la simultaneidad de los movimientos de los dedos de ambas manos es la misma que cuando podemos ver lo que hacemos. Privados de la visión, nos queda la posibilidad de escuchar con mayor atención lo que suena, sentir cómo se va apagando una nota, evaluar entre las correctas y las defectuosas porque a oscuras se cometen errores con mayor facilidad, y sobre todo queda abierta la posibilidad real de conocer mejor la voz de nuestra guitarra, su verdadera identidad sonora, la calidad y potencia de sus armónicos e identificar las notas que menos los producen. En una guitarra convencional, no todas las notas producen el mismo tipo y la misma calidad de armónicos, y no estoy hablando de esos armónicos que uno hace poniendo apenas un dedo sobre la cuerda, sino de los armónicos naturales que el instrumento puede producir en cada nota bien ejecutada. En fin, que privados de la visión, el abrazo que damos a nuestra guitarra adquiere otra dimensión mucho más sensual y cálida y hasta podemos percibir cosas que a plena luz no percibíamos porque había mucho que ver y eso distraía la mente y la atención.
Hay muchísimos buenos guitarristas que ejecutan con una soltura técnica impresionante, frasean con fluidez y con lógica, interpretan con intención y con musicalidad, pero su sonido no es de buena calidad, no se han preocupado del tema como un entendido se preocupa de las características de un buen vino y esto se parece a aquello en alguna medida: en ambos elementos hay una textura, hay un color, hay un cuerpo. Y si a un buen vino agregamos un buen sonido...
Con frecuencia veo a los estudiantes de guitarra tocar sin mirar lo que hacen y en lugar de eso, fijar la vista en un horizonte imaginario e invisible, o simplemente pasear la mirada por el entorno, como si en lugar de tocar la guitarra estuvieran allí para hacer un catastro de lo que hay en las paredes. Hecha la observación, algunos dicen que así tocan mejor, que si miran las cuerdas se confunden y conocí a uno que se mareaba, pero lo cierto es que, en lo muy personal, yo no he visto a ningún gran guitarrista, de la corriente o estilo que fuera, tocar sin poner atención a sus dedos, lo mismo que no he visto a ningún gran pianista tocar Rachmaninov sin mirar el teclado. Por favor, puede que haya de unos y de otros y que yo no los haya visto no significa que eso no sea posible, pero de lo que sí he visto puedo deducir que mirando lo que se hace las cosas van a mejor, porque ¿cómo voy a concentrarme realmente si estoy permitiendo que lo que veo interfiera en la atención que necesito dispensar al instrumento que toco y a la mecánica con que lo toco?
Los ejercicios a oscuras de los que hablo, no van a resultar más fáciles a los que tienen la costumbre de no mirar lo que hacen y casi puedo asegurar que se van a sentir más desconcertados y extraviados puesto que a oscuras no van a tener dónde posar la mirada o por qué pared pasearlos y se van a ver enfrentados de pronto a una situación no solo desconocida sino también algo invalidante.
Por último, no es mala idea dedicar parte del proceso creativo al trabajo a oscuras, ya que en esas condiciones lo único que queda por hacer es escuchar en lugar de oír, que no es lo mismo, y por lo tanto, las relaciones armónicas y las estructuras melódicas se percibirán y se establecerán con mucho mayor claridad. De hecho, muchas personas colocan un disco en su equipo y no lo escuchan realmente: hablan mientras la música suena, hacen otras cosas, salen de la habitación, vuelven a entrar, se distraen y en realidad solo oyeron el disco, pero no lo escucharon y en esas condiciones no es posible tener un buen nivel de apreciación musical y mucho menos una opinión valedera sobre nada. De verdad merece la pena hacer la prueba de escuchar música concentradamente y a oscuras, porque será una experiencia mucho más intensa y artísticamente provechosa en todo sentido. Y si lo que escuchas a oscuras es tu propio sonido, el de tu propia música, te aseguro que aprenderás mucho, incluso de ti mismo.
Te invito a hacer la prueba.
04 junio 2006
El mercado de los discos
rra era un verdadero suceso. Los aficionados esperábamos con impaciencia que saliera al mercado algún disco nuevo y como entonces no existía Internet, los de fuera de España nos veníamos a enterar muchísimo tiempo después y casi siempre no por la prensa sino porque los traía otro aficionado que había andado por allí. Por supuesto, lo que llegaba era lo de Paco de Lucía o lo de Sabicas, este último favorecido por la capacidad incuestionable del mercado norteamericano para difundir sus productos. Muy de tarde en tarde aparecía por acá algo de Serranito o de Manolo Sanlúcar y con mucha suerte, algún disco de Andrés Batista o Paco Peña, todo, por supuesto, en formato vinilo de 33 1/3, el entonces llamado “long play”, el mismo que ahora puede alcanzar precios insólitos. Y estos nombres que menciono, eran nuestros referentes, no había más.Hoy, en cambio, se graba guitarra flamenca de manera tan abundante que hasta nos encontramos con nombres que hasta ayer nos eran desconocidos y para saber qué ofrece el mercado es cuestión de navegar un rato en Internet, entrar a las páginas de las grandes tiendas de flamenco o estar suscrito a sus boletines y ya tenemos noticias absolutamente frescas incluyendo anuncios de “lo que va a salir”. Por lo tanto, estamos plenamente actualizados en materia de oferta.
Sin embargo, a la hora del balance nos encontramos con que pareciera haber un idioma establecido, una suerte de patrón que nadie en particular impuso ni escribió ante notario pero que está ahí como ente regulador y casi como árbitro, según el cual la inmensa mayoría de los discos, ergo de los guitarristas, suenan demasiado parecidos unos a otros y el factor novedad se ha replegado a la espera de que alguien descubra, a lo mejor en el patio de su casa, la fuente de la originalidad. Para los buenos aficionados, los conocedores, no es difícil hoy en día adivinar cómo va a sonar un disco nuevo: basta echar una leída a los créditos, examinar la lista de colaboradores y ya tendrán una aproximación a los hechos aún antes de escuchar el disco, porque independientemente de la propuesta de cada cual, que siempre tratará de ser personal, si en un disco está, por ejemplo, Jorge Pardo o Carles Benavent, ya sabemos que el tema en que ellos participen va a sonar a Paco + sexteto, sencillamente porque Jorge Pardo y Carles Benavent, dos músicos sensacionales, eran parte demasiado importante del sonido de aquella memorable agrupación que acompañaba a Paco de Lucía. Pero claro, grabar con dos músicos -o incluso uno solo- del sexteto de Paco de Lucía es algo que viste de noche a cualquier disco y qué decir de aquellos privilegiados en que el propio Paco ha intervenido en algún tema : el disco y el autor del disco han recibido algo así como la bendición papal, pero no desde la ventana en la Plaza de San Pedro, sino directa y personalmente, óleo e incienso incluidos.
Si en muchos discos están los mismos colaboradores, irremediablemente habrá similitud porque a los colaboradores no se les busca solo por amistad, por admiración o por conveniencia, sino por su talento y por lo que aportan y evidentemente van a aportar lo que tienen, lo que les ha hecho conocidos, no otra cosa y difícilmente los colaboradores van a poner en tu disco algo nuevo u original incluso para ellos mismos. De hecho, no creo que la Filarmónica de Berlín quiera el sonido de Jorge Pardo en su sección flautas, porque lo de Jorge Pardo no es la música que toca esa orquesta.
Por su parte, salvo unas pocas excepciones, los guitarristas pueden decir en las entrevistas que “no quieren parecerse a Paco” o que “han escuchado mucho a Montoya, Ricardo y Sabicas para beber de las fuentes” o que “son cantaores frustrados” (vaya slogan: si Paco nunca hubiera dicho eso, no sé si habría tanta “frustración”) pero resulta que, primero, siguen haciendo todo lo posible por parecerse a Paco; segundo: no se ve ni siquiera de lejos dónde están las influencias de Montoya, Ricardo y Sabicas porque si bebieron de esas fuentes, algo se habrán mojado con esas aguas y si así fue, parece que el secado fue rapidísimo; y tercero, cuando vemos tanta preocupación por la armonía, tanto acorde con agregadas, tanto jazz y tanto bossa nova, lo que estamos viendo es una suerte de acompañamiento a algo y en tal caso, no digan que son cantaores frustrados, porque eso suena muy bonito y al decirlo están poniéndose el hábito de la orden del papa Paco “El Grande” pero lo cierto es que aquél que de verdad lleva dentro un cantaor que no fue, lo que lleva fundamentalmente es melodía, no armonía y por una razón más que obvia : la voz humana, instrumento monódico por naturaleza, solo puede expresar líneas melódicas, jamás intrincados esquemas armónicos.
Por otra parte, muchos de los temas que encontramos en los discos que están apareciendo estos últimos meses o años, tienen la característica de que son reuniones de ideas, cuando no de falsetas, pero rara vez hay en ellos un hilo conductor que realmente los transforme en temas, en obras acabadas. El gran guitarrista Miguel Ángel Cortes, dice en una entrevista reciente que las falsetas ya no se llevan, que todo es música de principio a fin y tiene razón: todo es música de principio a fin, incluso si lleva falsetas, pero si tú que estás leyendo este post no me estás entendiendo, te pido que escuches cualquier tema de cualquier disco de Paco “El Grande”, cualquier tema de cualquier disco de Manolo Sanlúcar, cualquiera de Serranito, cualquiera de Vicente Amigo o cualquiera de Rafael Riqueni, por citar solo al papa y cuatro cardenales, y te pido también que pongas atención a la estructura de sus mejores temas y verás que no son simples reuniones ni de falsetas ni de ideas musicales, sino obras pensadas y redactadas de principio a fin con una coherencia melódica total ¿o a tí “Puerta del Príncipe” o “Monasterio de Sal” te parecen un simple pespunteado de falsetas?
Por otra parte, sabemos que no es sencillo dejar el rol de acompañante del cante para asumir el de concertista y eso queda en evidencia muchas veces cuando un buen guitarrista de acompañamiento saca, por fin, el esperado disco como solista y entonces nos encontramos con falsetas o ideas en extremo cortas y sin desarrollo. En el ámbito del acompañamiento, las falsetas han de ser siempre breves, eso está claro, pero para desarrollar un motivo musical hay que olvidarse de eso y hay que asumir que se está queriendo acceder a un plano de libertad en el que ya es necesario tener otras capacidades bastante más caras y complejas. No te voy a dar nombres, porque aquí no se trata de personalizar el asunto, pero tengo discos de más de un acompañante excelente que aspiró a solista y ocurre que sus falsetas más complejas no superan los dos compases, es decir, quiere ser solista pero se sigue comportando como acompañante porque no sabe desarrollar una idea y cuidado, que suelen tener ideas estupendas, pero quedan ahí, encerradas en dos compases, por una simple razón : ser un gran guitarrista no es lo mismo que ser un gran músico y para ser solista, perdóname, hay que ser, ante todo, un buen músico. Y todo aquél que en realidad es un gran guitarrista pero no es un gran músico, acaba poblando su disco de temas con cante, porque eso es lo que en realidad sabe hacer y lo otro le queda grande.
Seguimos, entonces, a la espera de lo verdaderamente novedoso, lo que no se parezca mucho a nada ni a nadie, lo que nos refresque, lo que nos asombre, lo que nos alegre, lo que nos saque el “olé” espontáneo, lo que nos haga tocar palmas de puro gustito, lo que queramos escuchar muchas veces antes de sepultarlo en la repisa, ese cementerio doméstico donde hemos de seguir acudiendo para exhumar una y otra vez a los que todavía nos sorprenden con lo que hicieron hace años.
Para terminar, permíteme contarte que ésa y no otra es la razón por la que, salvo un par de excepciones, en www.jondoweb.com comento discos de guitarra flamenca aparecidos hace años pues siguen teniendo una vigencia y una capacidad de sorpresa que hoy, y esto es muy personal, veo un poco perdida y no porque, como algunos dicen, el flamenco esté enfermo, se esté perdiendo o se esté desvirtuando, para nada, todo lo contrario: el flamenco está muy fuerte, muy vigoroso y cada día más saludable y poblado de gente fantástica. El punto, me parece, es que la sombra de “El Grande”, el influjo de su música y de su propia imagen es tan fuerte, que hoy por hoy un disco de guitarra sin picados pavorosos o sin alzapúas demoledores no solo es raro, sino menospreciado por muchos y además hay que vender y además hay que demostrar que se es uno de los que se comen la guitarra, entonces venga bulerías, rumbas, tangos, algo con cante y más bulerías, más tangos, otra rumbita y si queda espacio, un toque por soleá, pero todo tocado a la manera del que sabemos, ojalá con agrupaciones acompañantes numerosas y casi nada de verdadero toque solista y para colmo, con ideas demasiado parecidas a todo lo demás que hay en el mercado y luego, en la entrevista de rigor, decir que se estuvo haciendo el disco por catorce meses. Que me disculpen quienes no compartan esta impresión, pero estar trabajando catorce meses para salir con un disco que es más de lo mismo, simplemente no se justifica, porque será muy importante la calidad del sonido, la mezcla y todo eso, pero lo verdaderamente importante es la singularidad de lo que se propone, el qué se dice, el qué se compone, el qué se transmite, no el qué dirán.
28 mayo 2006
RITO Y GEOGRAFÍA DEL TOQUE
y Tomatito, entre otros.Es realmente fascinante poder ver tocando en solitario a estos nombres ilustres de la guitarra flamenca, todos ya bastante maduros y más de uno fallecido. Muy entretenidas son las entrevistas de Fernando Quiñones, que si bien no se basan en preguntas muy profundas en contenido e insisten en pedirle al entrevistado que haga la diferencia entre tocar en solitario o para acompañar el cante -como si no fuera algo absolutamente evidente- nos ponen frente a un Pepe Martínez extremadamente simpático y desenfadado, que responde las preguntas en pijama y con su puro en la boca, a un Paco de Lucía muy tímido y con pocas ganas de hablar, un Paco Cepero que no ha cambiado mucho en cuanto al instinto de exaltación de sí mismo, un Diego del Gastor con el que dan ganas de irse de copas para seguir oyéndole hablar (de geografía, espectacular) un Andrés Batista experimentado y sereno en sus apreciaciones o un Serranito siempre cordial y cercano. El sonido y las cámaras de esos años, incluso cuando algunos espacios aparecen en colores, nos obliga a recordar que la tecnología de grabación no era mucho mejor y los temas de un disco había que grabarlos, por lo general, en tomas completas y nada de pinchazos ni de parches porque el “cortar-pegar” no era ni siquiera un sueño todavía. Vaya si había que ser buen guitarrista y estar muy bien preparado para trabajar así. Hoy, cuando vemos este material o cuando escuchamos los discos de esa época y con mayor razón anteriores a ella, nos olvidamos -si es que lo sabemos- de cómo se hacían las cosas y con cuánto esfuerzo. Tenerlo en cuenta, es valorar aún más las verdaderas hazañas que hacían los guitarristas cuando grababan un tema “de una sola vez”.
Notable es el contraste entre el toque solista de Melchor de Marchena y el de su hijo Enrique, que todavía muy joven, aparece tocando por soleá con una técnica y una contundencia aplastante, tan notable como lo que Melchor dice respecto a él: “yo no digo que mi hijo es el mejor, pero digo que no hay nadie mejor que él...”
“Rito y geografía del Toque” es un documento magnífico que todo aficionado debería tener en su casa para periódicas revisiones, con el remanente lógico de aprendizaje y crecimiento. Sin embargo hay dos alcances que me parece bueno hacer: el primero, la ausencia de Paco Peña de esta serie documental, supongo que por las mismas razones que está ausente de tantas cosas, pero que se lamenta cuando se piensa en el gran aporte que su participación habría podido significar.
Y el segundo, que por lo general, cuando se hace referencia a esta serie de vídeos o se le promociona, se incluye a Manolo Sanlúcar entre los nombres ilustres y también en los créditos que pasan por la pantalla al comienzo de cada vídeo (ahora DVD), pero según parece , esa presencia no es otra cosa que un anzuelo con buena carnada para quienes no han visto la colección completa y piensan, tal vez, que se van a encontrar con que uno de los programas que rescata la serie estará dedicado a él, pero eso no es así ya que de Manolo Sanlúcar solo se puede ver un tema, favor tomar nota: solo un tema, una fantástica seguiriya titulada “Elegía al Niño Ricardo”, compuesta como homenaje al entonces recién fallecido guitarrista, maestro de toda una generación de grandes tocaores.
Llama la atención, como contrapartida, que hay dos capítulos dedicados a Pepe Habichuela y otros dos a Enrique de Melchor, enormes guitarristas ambos, pero a Sanlúcar solo se le permite un tema, solo unos minutos y nada más. Traigo esto a colación, precisamente cuando este año las jornadas de estudio de la guitarra del XXVI Festival de la Guitarra de Córdoba y concretamente el apartado que lleva por título “Nombres Propios de la Guitarra”, estará dedicado a Manolo Sanlúcar. Anteriormente, esas jornadas han estado dedicadas a Sabicas, a Leo Brouwer o a Paco de Lucía entre otros.
Vuelvo sobre un concepto escrito anteriormente: tanto Enrique de Melchor como Pepe Habichuela son y han sido dos maravillosos guitarristas y de eso no puede caberle la menor duda a nadie que sepa algo sobre flamenco. Lo que no acierto a entender es con qué criterio se realizó la selección, porque me sigue pareciendo un error haber dedicado dos espacios a Habichuela y otros dos al de Melchor, que con uno para cada uno era suficiente (porque con uno basta para todos los demás) y sin embargo de Manolo Sanlúcar, para mí el músico más completo y mejor preparado de la historia de la guitarra flamenca, solo se haya incluido apenas un tema y nada más. ¿Será que no había más material del gaditano en los archivos de la TVE, al menos entre los años tope del período abarcado por la serie? Definitivamente, no lo creo: he visto apariciones realizadas por Manolo Sanlúcar en esa época, la de la televisión en blanco y negro, y no han sido pocas. De hecho, con las que la misma TVE ha ofrecido con el paso de los años, alcanzaba perfectamente para haberle dedicado el espacio que se merecía. No estoy diciendo, ni por asomo, que siquiera uno solo de los restantes guitarristas que allí aparecen no mereciera estar, de eso nada, por favor, solo que por poco dejan fuera a uno que tenía todos los méritos para tener un espacio completo, con la misma entrevista que Fernando Quiñones hiciera a cada uno de los demás, y por alguna extraña razón, eso no se hizo, lo que, modestamente, me parece erróneo e injusto y más aún cuando a esas alturas Manolo Sanlúcar ya había grabado el volumen 1 de su famosa trilogía “Mundo y Formas de la Guitarra Flamenca”, además de “Recital Flamenco”.
Podría entenderlo si me dijeran que la edición y publicación de este material se hizo en un tiempo en el que aún Manolo Sanlúcar no significaba lo que llegó a significar pocos años más tarde en el ámbito de la guitarra flamenca, pero sucede que se hizo en el año 2000, de manera que a esas alturas ya era el de Manolo un nombre muy importante y sus aportaciones, “Tauromagia” entre ellas, lo ponían claramente en una situación de privilegio, pero alguien no pudo o no quiso verlo de ese modo.
De todas maneras, gracias infinitas a todos los que hicieron posible este documento de valor incalculable.
Carlos Ledermann